Mi…,si puede decirse,…filosofía del Vedanta


mensaje advaita



– Foto cedida por Gerardo Salas Lafferriere –

 

Vivir el presente

 


El presente es un momento de no-mente.

No puede experimentarse por un alguien,
ya que el experimentador se funde con lo experimentado.
El objeto se funde con el sujeto,
sin participación ni activa ni pasiva de este.


Es un reencuentro con nuestra naturaleza esencial.

Un lapsus del divorcio hombre-mundo.

Una fusión entre amante y amado.

Es por tanto, una apercepción de lo que Somos.


Cuando el intervalo es continuo ya no hay individuo.
Es la muerte de esta separación aparente y funesta.
Es la absorción de la parte en el todo.
Es el reencuentro con nosotros mismos,
sin nosotros mismos.

Queda entonces un vacío lleno,
donde el silencio habita.

Es la amabilidad siendo amable.

Amor amándose a Sí Mismo, desbordándose sin límites.

 

Es la vuelta al hogar,
donde el cálido fuego del Corazón abarca más allá de nuestros sentidos.

Todos los sentidos se unifican.

 

El ojo es oído.

El corazón es mente.

Mente vacía de todo lo conocido.

De todos los objetos de la conciencia.

Vacía de mundo y de objetos del mundo.

 

Es una relación unitaria,
moldeada en el barro del Alfarero Eterno.

Felicidad de no se sabe dónde.

 

Hueles la felicidad.

Ves felicidad.

Sientes felicidad.

Tu corazón late de dolor amoroso.

La flecha del silencio se clava en tu músculo motriz.

Tus células palpitan un solo nombre.

Tu nombre.

Lo no nombrado y no escuchado por nadie.

 

Eres un gigante entre gigantes.

Y una mota de polvo entre motas de polvo.

Sin viajar, viajas.
Sin hablar, entiendes.

Vives ausente de tí mismo
pero lleno a la vez de algo no tangible, pero real.

 

Eres la libertad más allá de los sueños.

Libre de sueños.

Libre, evasiva e inapresable.

No puedes hablar, sólo saborearTe.

Eres la lengua que palpa y el sabor palpado.

 

Eres el pájaro que vuela.

Y el cielo que es sobrevolado.