- LIBROS PUBLICADOS Y EN VENTA EN AMAZON - DESCUENTOS ESPECIALES SI TE SUSCRIBES A MI BLOG -
- LIBROS PUBLICADOS Y EN VENTA EN AMAZON - DESCUENTOS ESPECIALES SI TE SUSCRIBES A MI BLOG -
No dualidad, Yesod
¿Quién Soy Yo?Aspectos prácticos del Vedanta Advaita.

No dualidad

La mente, el soñador y el espacio atemporal


Si observas tu mente con paciencia, podrás descubrir que nunca se detiene. Esa es la naturaleza de la mente. Es un programa de software implantado por la propia naturaleza.

Y no hace falta pararla.

Debido a tu química corporal, tu mente empezó a funcionar y a albergar determinados pensamientos. Otros no le son familiares. Están disponibles dentro de la Conciencia Universal. Pero no los atraes. Pertenecen al condicionamiento heredado durante milenios desde la aparición del ser humano en el mundo.

Unos individuos tienen una mente rápida, otros muchos una mente más lenta. La velocidad del pensamiento depende de tu química corporal. Esta es una fotografía tomada justo en el momento de germinación dentro del útero de tu madre. No depende de tus padres el perfil energético de este momento de creación. Simplemente ocurre. Nadie programa traer hijos, el sábado, 14 de enero de cualquier año, a las 2,03 horas.

Es algo natural y espontáneo.

Con todo esto, te quiero mostrar que tu química no depende de nadie ni de nada en concreto. Esto es algo no mecánico.

Sin embargo, aunque no han podido elegir siquiera su propia química, puedes darte cuenta como la mayoría de las personas se sienten “propietarias” de sus mentes. Incluso de sus propios pensamientos.

Curioso, ¿verdad?

Si investigas un poco más, tomará conciencia de que es el apego a determinados grupos de pensamientos, lo que produce el sufrimiento aparente del individuo. No la naturaleza de la mente.

Ahora, si lo observas detenidamente, tomarás en cuenta que existen espacios vacíos de pensamiento. Un pensamiento entra, y cuando finaliza su presentación, entra otro en escena. El individuo sano funciona de esta manera.

Cuanto más se repiten determinados pensamientos, más enfermiza se vuelve la personalidad. La mente es como un río fluyendo del manantial de la Conciencia. Pero si el río repite el mismo pensamiento uno y otra vez, aquel se atasca en la pantalla de la mente. El agua se estanca. El cuerpo se resiente. Y aparece el desequilibrio psíquico y físico. Llegados a este punto, observa si tus actividades diarias son repetitivas, pues te darán una pista del sometimiento que estás padeciendo debido a la tiranía de la mente.

¿Es Advaita un método?

Por eso, el Advaita no es un método, pues la repetición o realización de prácticas que llevan tiempo, sólo son patrones de pensamiento cristalizados. Que además te aferran a la creencia de la “existencia permanente” del tiempo y el espacio. A llegar a ser algo. Al devenir. Todo patrón de pensamiento, que está obviamente enmarcado en el tiempo, te aleja de la realidad y te vuelve mecánico y repetitivo. Por eso la pregunta de “cómo” llegar al Ser, es obviada dentro del “esquema Advaita”.

Continuando con este punto, observamos que muchos de estos pensamientos adoptan ropajes distintos, ya sea en la vigilia como en el sueño con sueños. El pensamiento del sueño es el de vigilia modificado por la energía retenida durante la vigilia. En el sueño profundo no existen pensamientos. Ni incluso la conciencia de cuerpo. Esto también ocurre en el sueño con sueños. El cuerpo no es percibido por el soñador. Aunque la mente del soñador es experimentada con más fuerza que en el estado de vigilia. Esto es debido a que el cuerpo no amortigua o drena el fluir del pensamiento, expresando todo el torrente energético que adopta formas del mundo, guiones, patrones, fabulaciones y deseos expresados o no completados durante el estado vigílico. En este estado, podemos matar a nuestro vecino, vivirlo como un hecho real, y más tarde comprobar que al despertar por la mañana, éste continúa vivo.

Es como si el estado de vigilia fuera una realidad distinta, aparentemente, del estado de sueño con sueños. En vigilia uno descubre la irrealidad del estado de sueño con sueños.

Pero muchos se preguntan si el estado de vigilia, donde aparece el cuerpo y la mente, y que es por tanto, un estado limitado por la forma y los sentidos, no podría ser asimismo un “estado de sueño”. Algunos autores advaitas lo denominan “el hipersueño vigílico”, pues consideran que es más hipnótico, más irreal aún que el estado de sueño con sueños. Al menos en éste último no parece haber tanta limitación como en el estado ordinario de vigilia.

En realidad, si se investiga, el soñador es la propia mente soñada, aunque este hecho no es percibido directamente.

En una película de cine, no se le ocurre al guionista repetir una misma escena. Pero tu mente, sí es repetitiva.

Por eso, busca su propia sanación. Posible curación a través de los distintos métodos en el tiempo. Evidentemente esta vuelta a la salud no puede ser completa. El tiempo es la sustancia de la que están tejidas los pensamientos. Ellos no pueden habitar en el espacio vacío de tu Conciencia cuando ésta toma las riendas.

Estas interrupciones energéticas del pensamiento pueden ocurrirte. Suelen denominarse satoris. Por eso, aparecen estos espacios vacíos. Son pequeñas fisuras que dejan entrever la naturaleza esencial de la mente.

Ese espacio es el soporte de los pensamientos. Y parece que ocurren dentro del guión vital. Aunque eso es apariencial. La pantalla puede perfectamente haber estado todo el tiempo, sin que la mente pueda percibirse de este hecho.

En realidad, así ocurre.

Esto es apercibido claramente cuando aparecen ampliados estos intervalos de no pensamiento. Durante esos intervalos uno todavía existe. Pero no como persona, o como mente que domina el espectro de la Conciencia. Sino como Pura Existencia sin objeto. Esta es una observación pura sin interferencia de la mente.

La propia mente ha creado un coordinador de los pensamientos. Esta es la interferencia principal.

Algunos lo llaman “yo”. Esto no es nada más que un conjunto de pensamientos agrupados identificativos, con todas sus ramificaciones, adquiridos de manera indirecta. Es una impresión energética en la cinta pura y virgen de la Conciencia.

Podemos decir, que este coordinador es el encargado de cohesionar, asociar los múltiples pensamientos a partir de un centro o núcleo. Algo limitado. Un filtro polarizado que desprende los diferentes rayos energéticos que cristalizan en la denominada personalidad.

Existen tantos filtros como moldes químicos constituyentes de la materia. Así se origina la multidiversidad de objetos conscientes del universo conocido. Entre ellos los seres humanos. Esto como he mencionado, es un proceso natural y espontáneo.

Todo esta explicación me ayuda para indagar en la naturaleza de la mente.

La naturaleza de la mente.

Esta cosa denominada “mente”, es algo inestable e imprevisible. En realidad “la mente” es un supraconcepto, pues lo único aparentemente real, es el pensamiento. Nadie puede conocer su pensamiento en un futuro inmediato. Nadie puede pensar un pensamiento determinado en un momento concreto del tiempo. O simplemente crearlo. Si lo intentas nunca lo lograrás. La mente tiene sus límites. Aunque no lo parezca. Limitaciones de tipo temporal. De hecho, está constituida por el elemento tiempo.

También depende del elemento espacio. Ambos, en realidad son una misma cosa. Conceptos. Nadie ha encontrado realmente un tiempo como hecho real y tampoco un espacio como hecho real. Ni siquiera los científicos. Son simplemente términos creados por el propio pensamiento. Mente, espacio y tiempo, vienen a ser, por tanto, una misma cosa, adoptando diferentes disfraces. Pensamiento. Sin espacio, no puede existir el tiempo. Sin el tiempo no puede existir el espacio. Son interdependientes. Y si lo son, no pueden ser reales. Dependen unos de otros para existir.

Aquello que depende no puede ser permanente.

Reales en el sentido de permanecer “todo el tiempo”.

En consecuencia, depositar nuestra seguridad en la mente es un suicidio. Pues ella es un castillo de arena, que con la llegada de las primeras olas se desmorona. No existe, por tanto, seguridad en el terreno de la mente. No es su función. No es su naturaleza ser estable y permanente. Y este es un error que comenten muchos seguidores de escuelas y filosofías del devenir.

Por eso el individuo sufre. Aunque es en apariencia. Ya que es la Conciencia, la que está sufriendo, por las limitaciones impuesta por la mente, con todas sus fantasías de seguridad.

Este hecho lo puedes observar en tu vida diaria. No es una elucubración mental. Ni tampoco un ardid pseudo-científico, ni tan siquiera un juego de palabras.

¿Puedes imaginarte sin mente?

Evidentemente no. No es posible. La mente no puede alcanzar la no-mente. No existe la no-mente.

Existe la mente.

Para el individuo no es posible entender este mensaje. El individuo es la propia mente. Pregunta a una persona quién es, y te responderá con conceptos, aunque pueda señalar su cuerpo como punto de referencia central de su existencia. El cuerpo es mente cristalizada. No está separado de la mente. Es mente, aunque en estado condensado.

Por tanto, mente y cuerpo tienen un origen común. Este origen no puede ser la propia mente, ya que esta es un subproducto. Sí, un derivado de la Conciencia. Investiguemos…

Si llegados a este punto, reconocemos que algo que denominamos Conciencia puede ser el origen de la mente, del cuerpo, y por tanto, del espacio-tiempo, ésta podría no estar limitada. Sería un gran conjunto, que dispone de subconjuntos encerrados en el anterior. Entre ellos la mente y el cuerpo (cuerpo-mente). Es natural preguntarse si existe algo más allá, que sea permanente y no dependa del tiempo. No con el deseo de llegar a serlo, sino con un espíritu de descubrimiento, es decir, desde un espacio neutro, donde sin sesgo ni elección podamos abrirnos camino en la investigación.

¿Está esta conciencia limitada a un individuo? ¿O es el lienzo que impregna no sólo al individuo, sino a la naturaleza, los animales y las plantas?

Porque si es así, ella es el origen de la vida. El combustible de la existencia tal como la conocemos.

Podemos intuir entonces, que esta Conciencia puede ser usada con otro sinónimo: Vida. O también Existencia. Algunos la llamamos también Ser. Porque Ser, refleja más fielmente la permanencia por encima de lo cambiante. No es un estado, el cual por definición, aparece y desaparece. Sino que permanece a pesar de los cambios aparentes.

Hemos definido la mente, la cual es pensamiento, como limitada.

¿Puede algo limitado llegar a conocer Lo Ilimitado?. ¿Es el instrumento adecuado?

Si reconocemos que es un instrumento, entonces eso no es nuestra definitiva naturaleza última. Evidentemente, no lo es. Nombre y Forma, aparecen en el escenario de la Conciencia, pero son verdades indirectas. No hechos. Sino meras impresiones mentales muy arraigadas en lo profundo de la personalidad.

Por eso, cuando hablo de ir a la raíz de un problema, digo que debemos arrancar aquello que originó el conflicto. El conflicto es el aparente nacimiento de un cuerpo y de una mente.

Aquí se detiene todo el poder de investigación de la mente. La mente, al darse cuenta de su propia limitación abandona su intento de conseguir, de atrapar lo que es intangible, pero que en el fondo se intuye como real. Se produce la aniquilación de la búsqueda y se descubre la verdadera humildad, imposible para el individuo. Es la primavera del Amor y la Compasión, derramándose sin motivo. Una fuente donde el descanso es total.

Ir más allá…

Establecerse en esta verdad intuida, es pura convicción. Coraje sin recompensa. Pues la mente dirige a la personalidad casi las 24 horas del día. Hasta incluso en el estado de sueños con sueños.

En el sueño profundo, no existe posibilidad de llevar a cabo esta investigación del Sí Mismo, de esta Conciencia que intuimos que Somos. Nos queda, por tanto, sólo el estado de vigilia, como trampolín para descubrir el engaño al que estamos sometidos. La hipnosis del estado de vigilia es a veces tan poderosa, que la Conciencia no encuentra posibilidad de manifestarse.

Aunque la Conciencia, está siempre presente. El presente es Conciencia. Pero imposible para la mente vivirlo o experimentarlo, pues ella es el evasor de los aconteceres directos. Cuando hablo de esta imposibilidad de vivir el presente para el individuo, lo digo con todas las letras.

La mente se alimenta del recuerdo y de la anticipación. No puede permanecer con los hechos. Desaparecería. Esta posibilidad de vivir el presente no es real para el individuo. El individuo desaparece en el momento de contacto con lo factual.

El coordinador u observador aparente entonces, se fusiona con lo observado. Pero no hay nadie observando. Solo pura observación sin motivo.

Descubrir esto, es alcanzar la Vida en su latido siempre fresco. Así el presente adquiere una actualidad muy distinta. Existe un dinamismo y una percepción lúcida de los sentidos, que no interfieren en la fabricación de conceptos ni asociaciones de ideas. Ellos se muestran disociados de nuestro pequeño centro coordinador.

Por una vez, el cuerpo está libre de las interferencias y fricciones del pensamiento. Eso es a lo que denomino el estado natural. Sahaja Samadhi. Donde los sentidos funcionan con independencia, sin la intervención de un coordinador que intente unir los pensamientos. Al no haber asociación, el presente se manifiesta tal cual es. Sin carga de pasado. Sin ansiedad de futuro. Entonces se tiene la plena comprensión del miedo. Que en realidad es el terror de la mente a ser descubierta en su juego de autoengaño, y que desea permanecer por encima de esta Conciencia que es el patri-matriarca de la Vida.

Así, sin filtros, se produce el contacto real y el autodescubrimiento de alineación con la Conciencia, la mente y el cuerpo, en apariencia distintos, …en realidad, un sólido y permanente presente (sin tiempo) sin conflicto con el mundo. El pensamiento se coloca en su lugar y el sentir pasa a un primer plano. Llegas a conocer lo Atemporal. Este Conocer es Saber, es Pura Comprensión. Conocer se convierte en Ser-Lo. Este mundo, deja de ser algo separado en ese momento, … es el dulce despertar del soñador-soñado siempre-dormido, siempre-despierto. Y el miedo y la ansiedad, entonces te abandonan.

José María Martínez Gaspar.

Entradas relacionadas

¿Te apetece comentarme algo?

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Yesod en Facebook

Facebook Pagelike Widget

Libro “Vivencias en la Intemporalidad, palabras dictadas desde la Nada”

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: