Publicación de mi segundo libro “Caminando hacia el Vacío, la Belleza de lo Insondable”

Me alegra enormemente el publicar este mi segundo libro al que he titulado "Caminando hacia el Vacío, la Belleza de lo Insondable" y que el próximo día 17 de Abril encontrareis ya disponible en la editorial Amazon, tanto en formato electrónico como en edición papel.

He intentado ser lo más honesto posible en la escritura, abrirme a lo que siento profundamente como una posibilidad de cambio radical en la percepción de la realidad desde mi visión personal en las formas aunque no en el fondo del contenido del libro.

En el prólogo explico este proceso de desnudez conceptual, el poder transformador que tiene el coraje del descubrimiento genuino, de los procesos vitales que acompañan al despertar, sin los cuales no hay verdadera aportación consciente a nuestras vidas, de la oportunidad de aprovecharlos para descubrir-nos de manera original, sorprendentemente libres, fluidos y en sintonía con los demás.

También te muestro el contenido de este libro a continuación.

Un libro de 144 páginas que ha supuesto un proceso de exudación, un gran parto...un hijo que habla por mí.

Simplemente aparto mi mente...para que la Conciencia tome el mando de mis palabras...palabras que intentan ir al corazón de tu Ser...el mío.

Espero que sea de tu agrado.

 

Comparte si así lo sientes con tus amigos y familiares.


Índice de contenidos.

  • Dedicatorias y agradecimientos.
  • Prólogo.
  • Artículos del blog de Vedanta Advaita.
  • Sobre mí.

[box] “Morir a lo viejo, nacer a lo nuevo, es el único camino posible hacia una sociedad y un mundo más justo” [/box]

Parte primera: DISOLVIENDO VIEJAS CREENCIAS.

  • Mi mensaje.
  • ¿Qué no es Advaita?
  • Sobre el engaño espiritual.
  • El árbol de la Iluminación.
  • El amanecer del Ser, un Nuevo Hombre de Conciencia.
  • La Verdad no es algo estático.
  • ¿Por qué necesitamos muletas?

Parte segunda: LA PRÁCTICA DIRECTA DE EXISTIR.

  • Simplemente ...siendo.
  • En el ahora no hay alguien … o en el ahora hay nadie.
  • Hacia un despertar espontáneo.

o  Acabar con la raíz del sufrimiento.

 

Parte tercera: LA SABIDURÍA DEL CORAZÓN.

  • La canción de los pinos.
  • Recordando Quién Eres.
  • Mi Gita.
  • Quiero…Ser.
  • Locura mística.
  • Olvidemos las palabras.
  • Vacío.

Parte cuarta: AHONDANDO EN LAS ENTRAÑAS DEL SER.

  • El Silencio.
  • Maya.
  • El embudo energético.
  • Encontrando a mi gurú.

Qué es honestidad?

Las cualidades y certificaciones de un gurú.

  • Responsabilidad y elección.

Parte quinta: UNA INVESTIGACIÓN METAFÍSICA DE LA CONCIENCIA.

  • Investigando más allá de las palabras.
  • La duda como método de investigación del yo.
  • Un maestro realizado no puede reconocerse.
  • Atravesando las espesas capas de las creencias.
  • Tantra y espiritualidad.

 

Parte sexta: UN MISTERIO SIEMPRE PRESENTE Y DISPONIBLE.

  • La mente, el soñador y el espacio atemporal.
  • Una puerta siempre abierta.


PRÓLOGO.

¿Qué te vas a encontrar querido lector@ en éste mi segundo libro?

Espero que algo distinto, quizás otra visión no tan ortodoxa de lo que se ha asumido como vía del despertar. Es mi visión sobre el camino del despertar dentro de la corriente Vedanta Advaita.

Mi visión.

Pero no por ello está enfocada de manera personalista.

No.

Son mis ojos y mi voz mostrándote y hablándote sobre un nuevo paisaje descubierto. No es un paisaje lunar. La Nada, el Vacío está lleno. No de cosas ni de personas. No de objetos de la Conciencia. Estás ante un nuevo lugar de residencia del viaje nunca empezado y que nunca acaba que es la Vida.

Puede parecer una playa, con un sol que cálidamente acaricia la piel de tu alma y broncea sin apenas darte cuenta el corazón del estudiante cansado del discurrir diario, de la rutina sin fin, del que busca unas vacaciones donde recuperar la salud, la armonía y la paz perdida.

He intentado abrir mi corazón, ponerlo a servicio de esta Conciencia del Ser y para ello he dividido esta obra en cinco partes distintas, aunque todas ellas tienen en común el substrato de estar enfocadas en traspasar la niebla de los pensamientos y emociones aflictivos para que algún rayo de Sol pueda ser vívidamente sentido por ti, querido lector.

En la primera parte, titulada “Disolviendo viejas creencias”, he intercalado siete escritos que exponen la necesidad de eliminar todo aquello que te estorba, que te impide vivir/te desde lo auténtico, y sin lo cual la vida se vuelve estéril y sin horizontes.

En la segunda parte, que he titulado, “La práctica directa de existir”, he querido ir la núcleo de la enseñanza Vedanta, que es la recordación constante de esta sensación de Ser, de estar en el mundo, no como una persona con su biografía y sus recuerdos y temores, sino como un ancla de brillante serenidad y gozo.

En “La Sabiduría del Corazón” te muestro esa belleza de lo Insondable, de lo apercibido y rescatado para el otro, para el que sufre, para el que está preocupado, para el que ha perdido la fe en sí mismo. Ante el abismo de lo improbable y lo inseguro emergen las joyas de la verdadera confianza y el coraje para proseguir hacia la meta de la Verdad. He garabateado estos cinco poemas  y dos escritos, para que lentamente te sumerjas en la sensación de refugio, para que entres en tu castillo de oro interior, ese corazón puro que nunca ha sido tocado por experiencia alguna. Hasta ahí esta tercera parte del libro.

El verdadero Silencio, la irrealidad del mundo y la posibilidad de cambio hacia la expansión de la Conciencia, son los asuntos tratados en la cuarta parte, quizás la más pragmática y a la vez la que obliga al lector-estudiante a sumergirse en las profundidades del Ser. De ahí su título “Ahondando en las entrañas del Ser”. Sí, entrañas, es la palabra que mejor define a un apasionado buscador del Sí Mismo. Desde ahí es desde donde nace el niño, ese estado concientivo que Nisargadatta Maharaj define como Conciencia-Niño.

En la quinta parte, “Una investigación metafísica de la Conciencia”, he orientado mis palabras hacia el terreno de la especulación introvertida de la mente, para preguntarme/te hasta dónde puede llegar ese instrumento denominado psiquis humana, y dónde pierde su función original. Desde ahí se puede cuestionar la validez experiencial y si es posible ir más allá de uno mismo como sujeto atado a lo biográfico, aclarando el verdadero sentido de vivir sin un centro funcional que llamamos ego o personalidad. Aquí tampoco he querido dejar de pasar la oportunidad de hablar sobre sexo y tantra, desmitificando todo lo mistérico que tiene el término y del que se han escrito ríos de tinta sobre su verdadera puesta en práctica y sus efectos y beneficios.

Y para finalizar, en “Un misterio siempre presente y disponible”, he analizado y expuesto en dos escritos la siempre posibilidad de abrirse a lo Desconocido desde el momento único e irrepetible que es el Presente-Presencia, ese punto diminuto y humilde que es la única puerta que nos abre a la dimensión del Amor y el Reconocimiento del Ser.

Hasta aquí lo que te vas a encontrar amable lector@, tan solo comentarte que este libro nace como consecuencia directa de mi propia experiencia. Más bien dicho, del agotamiento del experimentar.

Nunca antes de los 49 años me consideré apto para escribir.

No me considero un escritor.

Tampoco un poeta.

Y si me apuras tampoco un ideólogo del Advaita.

Simplemente envuelvo mi mensaje entre los hilos invisibles de algo que vino a mi vida sin apenas proponérmelo.

Existen muchos libros que hablan sobre espiritualidad, algunos son recopilaciones de textos tradicionales de las distintas filosofías o corrientes de investigación de los variados caminos que persiguen la liberación del sufrimiento. Otros son biografías de gurús o maestros con los que el autor estuvo en contacto por mayor o menor tiempo. O simplemente análisis intelectuales de algunos textos de renombrados autores de la cima de la espiritualidad.

En este libro, por mi parte, he intentado recoger desde una visión íntima aquello que he podido aprender de algunos de ellos, aunque no existe una visión personal en los mismos.

Son pequeñas gotas destiladas de la esencia de las enseñanzas de la sabiduría perenne que han sido filtradas en el tamiz de mi corazón.

Todas ellas apuntan a lo Último como escalón inevitable de fusión con lo impersonal.

La vida de buscador es toda una aventura, teñida con experiencias que pueden denominarse como catalizadores del despertar.

No quisiera caer en la actitud engañosa y narcisista de narrar una aventura espiritual personal. No es ni mucho menos mi intención.

La parte humana no es el motivo de este libro, sino el soporte instrumental a través del que se escriben estas palabras. Soy consciente de que existe literatura advaita que está centrada en mostrar aquellas técnicas o métodos que culminan en la realización última. Aquí no he abordado esta cuestión, aunque desde mi blog empujo y animo a aquellos estudiantes sinceros a esta visión ori-occid-ental del camino que he sintetizado en mis viajes a India y a diferentes ashrams y gurús que he tenido la suerte de tratar personalmente.

Para ello, muestro una serie de experimentos y juegos con la Conciencia, que son el resultado de una vía sencilla, natural y sin esfuerzo para salir del círculo de la preocupación y el sufrimiento.

Si una técnica te esclaviza o te impone una serie de tareas que implican tensión, entonces no merece la pena ser seguida.

Tampoco quiero que saques la estúpida conclusión de que abandonarse o simplemente vegetar pueden ser la solución a todos tus problemas.

Este libro explora el camino del Vedanta desde la lectura de textos recopilados en mi blog personal.

Te invitan a ser leídos desde un espacio de apertura y sosiego, desde una mente y un estado de ánimo similar al melómano que desea disfrutar de la música. Es tan importante la letra como la melodía. En definitiva trato de empujarte hacia el silencio entre dos notas, la del Ser y la del No-Ser, para que vislumbres en el terreno de lo ignoto y te aferres a aquello que nunca podrá ser expresado en palabras.

Es una invitación a la desnudez de uno mismo.

A que te sientas sorprendido, confundido e incluso extraviado en algunos de mis escritos y poesías.

No trato de ser coherente ni mucho menos convincente. Solo deseo que juegues, amable lector@ como un niño con estos párrafos, porque es desde ahí, desde donde el descubrimiento es posible.

Ahora quisiera narrarte algunos hechos de mi infancia que se han quedado grabados en mi alma, inevitablemente.

Ya desde pequeño, a la edad de 6 años, una mañana gozosa tuve un despertar espontáneo que me dejó perplejo. Estaba simplemente andando por un parque infantil que se encontraba justo al lado donde vivía, cuando de repente, todo los olores, todos los sonidos y todos los colores tomaron una vivacidad fuera de lo normal, y me sentí transportado a un mundo distinto, con la sensación de absoluta presencia y una alegría desbordante. No, no sabía que aquello era un “insight”, pues lo experimenté y unos minutos más tarde fue desvaneciéndose. Eso sí, dejó una huella profunda en mí, que cuando era más adulto me convirtió en un esclavo de la búsqueda y repetición de esta experiencia.

Ese niño que fui, se convirtió en un adolescente solitario que buscaba en los libros y en las compañías afines a mi forma de pensar, el reconocimiento de que “algo” más allá de lo explicable puede estar esperándome en cualquier momento. Pero este mundo no fue compartido con las personas de mi entorno.

Así que me convertí en mi propio ensayo de laboratorio desde un principio.

Leía y practicaba.

Me zambullía en la lectura como un buceador de mí mismo. Recuerdo haber leído un libro de Filosofía de José Ortega y Gasset, y quedarme absorto en algunos conceptos que me servían de trampolín para comprender aquello que era la Esencia. No todos los filósofos son intelectuales que no han tenido experiencia o atisbo de experiencia del Ser.

En muchos casos, la palabra sirve como puente para conectar con lo Trascendente.

Cuando tenía apenas 17 años, leyendo curiosamente un libro sobre el autor que he nombrado anteriormente, me sentí en un estado de lucidez y luminosidad perceptiva que me mantuvo gozoso durante 7 días. Y es que cuando la palabra penetra en la Conciencia y es dictada desde la misma, se produce un acto de sincronicidad del autor-lector, más allá de la distancia y del tiempo.

Considero que muchas personas han podido tener un vislumbre similar que los mantuviera sin preguntas, pero lamentablemente también existen otras que ni siquiera han podido descorrer los visillos de lo Aparente a lo No Conocido.

Estas palabras han sido transmitidas en este contexto del que te hablo.

No buscan zalameramente tu aprobación, ni tan siquiera tu aplauso, sino que sólo pretenden ser expresadas como pequeño señuelo que apunta a un tipo de estado interior que no es cambiante, que existe por sí mismo y que es todo un misterio para aquellos que no han podido disfrutarlo.

No es precisamente, un llamado a la esperanza lo que comunican, sino todo lo contrario. Es un abandono a lo inmediato, a lo que la Vida trae de momento en momento.

No es un premio ni tampoco un castigo.

Es verdaderamente Amor envuelto en palabras, las cuales traen el perfume de esa flor que en realidad eres tú mismo.

Y aunque las palabras no pueden ir más allá de la descripción de los hechos ni de la experiencia, sí que pueden convertirse en catalizadores o disparadores de nuevas aperturas en tu espacio mental. Todo depende de la actitud del lector y de las circunstancias vitales que como individuo se transita en ese momento.

Nadie puede darte lo que tú ya Eres, pero sí que el acercamiento y la afinidad mental, emocional y vibratoria de ciertos mensajes pueden transportarte en un pequeño viaje hacia terrenos ignotos más allá de lo experiencial, y conectarte a la esencia de tu naturaleza primordial.

Han ido y venido multitud de momentos cumbre en la vida del que escribe, pero eso no es posible regalarlo.

En algunos de mis talleres, creamos el escenario posible para que la chispa de la electricidad espiritual pueda ser saboreada. Todo ello depende de algo que desconozco. Simplemente me adhiero a mi Yo Soy y dejo que la voluntad del momento presente impregne lo que tiene que acontecer.

Pues como expresa sabiamente Nisargadatta:

“Todos los caminos conducen a la irrealidad.

Los caminos son creaciones dentro del ámbito del conocimiento.

Por consiguiente, los caminos y los movimientos

no pueden transportarle a la Realidad,

porque su función es enredarle

dentro de la dimensión del conocimiento,

mientras que la Realidad prevalece antes de él.”

El ciprés me lo mostró

CiprésLa naturaleza es el templo del Ser. En ella duerme, reposa y rebosa la Vida. Allí el pensamiento limitado del ser humano, que intenta imitarla, no puede siquiera acercarse. La mente, que es solo un concepto, es la energía dividida y divisiva de la Vida tomando forma a través del objeto-hombre. Es la parte arrancada, estrangulada y siempre anhelante de la perdida Unidad de donde surge. Es como el niño perdido en el bosque, que grita el nombre de su madre, suplicando su presencia, cuando ella siempre supo que se encontraba a su vista, a salvo.

El árbol es esta Conciencia de Niño que no tiene nombre. Él no se reconoce como árbol. Ni se engalana para agradar a otros árboles. Ni tan siquiera compite con su vecino para obtener más lluvia de las nubes generosas. Si uno lo observa con los cinco sentidos, puede palpar el alma que habita en los objetos. No necesita la palabra para conocer en profundidad el sentimiento-esencia que lo permea.

Esto no es cuestión de adiestramiento, ni de educación de los sentidos, sino que es un puro conocer, directamente, sin filtros, aquello que es observado. Tampoco es cuestión de intentarlo, pues el propio esfuerzo, por mínimo que sea, distorsiona la percepción de lo observado alejándolo del presente. Más bien se trata de un juego infantil, amoroso, como cuando descubres por primera vez la hormiga que lleva sobre su cuerpo un sencillo grano de trigo. Simplicidad, falta de interés o ganancia son los ingredientes para descubrir por sí mismo, aquello que es evidente, no auto-creado por el pensamiento.

Acercarse con ojos de explorador, curiosos por desentrañar en el aquí y ahora el deleite del espectáculo que se nos presenta por pura diversión.

Cuando uno mira el ciprés que se le presenta en el camino, puede entender su significado oculto para los ojos opacos. Esa energía no contractiva, que no viene de nadie ni de ninguna parte, y que no tiene límites, desvela cuando uno se acerca, la enorme importancia del árbol solitario.

El ciprés no conoce la soledad, pues está ausente de foco. No sabe que existe. En este no saber hay una cualidad muy sutil y tremendamente poderosa. Es el mismo poder que a uno lo conduce, no tan solo hacia su presencia, sino que ésta es la Presencia que habita dentro de uno. Uno lo percibe dentro de sí mismo y a la vez fuera, como si naciera de las entrañas del que lo observa y uno mismo desapareciera por completo de escena.

El ciprés da su mensaje a los cuatro vientos. Sin palabras, sin recompensas y sin vanidad. Su corteza es rugosa como la piel de un elefante. Y su tronco, fino y siempre recto, hunde firme y profundamente sus raíces en la tierra. Esta tierra que es ilusión de la Conciencia y de la que se alimenta para despertar del sueño. Sus ramas siempre apuntan hacia el cielo. No como otros árboles que ofrecen a ambos lados sus delicados dedos.

No es fácil escalar a él, pues sus ramas comienzan más allá de la vista del hombre que desea dominarlo. No ofrece flores, ni frutos comestibles para el hombre. No tiene recompensas materiales que ofrecerte. Pero tiene un regalo para aquel que sabe acercarse a él con una mirada inocente.

El ciprés es seco, de hoja perenne, mostrando con su eterno ropaje su estabilidad en su atuendo. Es como la llama de una vela, que es esta Presencia que es uno, representando en su forma y expresión, el fuego continuo de aquello que permanece. Es la plegaria de manos unidas del devoto anhelante de la visión de Dios. No es casual que se ubique en los camposantos…aunque cualquier campo es por naturaleza santo para el que te escribe.

Es el árbol que representa la muerte. No la del cuerpo, sino la del pensamiento divisivo que esclaviza al sufrimiento. Porque el que comprende esta Muerte, que es la Real, puede descifrar las palabras ocultas de la Vida. Y es que a esta Vida sólo se accede por la Muerte. Una Muerte constante que como sombra empuja a la Vida. Uno siente un inmenso respeto por la Muerte, que presiente y siente mucho más profunda que la Vida. Es como el río profundísimo y subterráneo que alimenta el despliegue de lo manifiesto.

Su inmensidad no tiene orillas y puede decirse que ante ello uno no es nada, insignificante, como una mota de polvo flotando en el universo. Es reverencia ante lo apercibido y que se le presenta como incuestionablemente sagrado.

Hoy me dio este mensaje el ciprés para ti:

Sólo conocerás la Vida, viviéndola plenamente, hundiendo tus raíces tan profundamente como yo. Yo soy la rectitud y la verdadera austeridad. Yo soy la anhelante canción que susurra al oído a quien a mí se acerca. Yo soy el secreto escondido y a la vez abierto. Si no te distraes en mis ramas, yo te llevaré hasta el cielo y más allá, que es también aquí mismo. Y en esta Soledad ya nunca te sentirás solo, ni tampoco aislado. Tú tan solo salta, y en esta confianza, tus alas, que no son brazos, te llevarán muy lejos de la vista de este mundo transitorio...porque ese insignificante ciprés que te habla… Soy Yo.

Y sólo porque él me lo dijo,…, hoy lo comparto contigo.

El amanecer del Ser

El amanecer del Ser, un Nuevo Hombre de Conciencia.

Amanecer del Ser
Hoy, al abrir los ojos, el amanecer de mis párpados, abrieron la cortina a la alborada del Mundo, por unos instantes nada existía…pero de repente, toda la fuerza de la Vida atravesó mis ojos.

Es el big-bang del Universo, siempre presenciado por Algo, distante pero no distinto de Uno.

El ojo es el gran presenciador que presencia el parto del mundo…un ojo siempre abierto, eternamente despierto.

Uno es el ojo y el mundo es un simple átomo de Yo Soy, una llama violeta en tu corazón…un simple pensamiento en la garganta de Dios. El espacio resuena entonces acompañando una gran onda que proviene del Silencio…Y el espacio es onda y a la vez plasticidad energética…y ese límite es infinito.

Entonces el Ser-Vida entra en el útero del Universo como chispa alumbrando el primer día…siempre el primer día, en el primer minuto, en el primer segundo…donde no había Nada, sólo Vacío. El Vacío es el Gran Agujero Cósmico que frena el tiempo, la puerta de entrada a la No Existencia.

El niño toma la primera respiración y la expulsa en forma de semilla Yo Soy, extendiendo sus tallos y sus bellas flores, buscando el pecho de su ansiada Madre…

Todo lo demás a partir de aquí…es simplemente un acto de Pura Magia de tu Propio Ser.

Bendiciones para tod@s.

El viaje

ViajeEmprender un viaje es una aventura. Uno sabe que se va, pero no sabe si llegará a su destino.

El mundo es tan impredecible, con sus múltiples factores, que el hombre cree dominar. Una causa lleva un efecto, dicen las voces de los científicos con su limitado intelecto y sus explicaciones lógicas.

El erudito e incluso el estudiante espiritual se atreve a nombrarlo de forma diferentes: la ley del dharma y el karma. Uno sabe de primera mano la ineficacia de argumentar la Vida y sus relaciones, que escapan al control del pensamiento.
Esta mañana emprendimos un trayecto. Uno conoce el origen y por tanto el destino.

El primer paso es el último paso.

Adentrarse en el camino espiritual es idéntico.

No hay carreteras hacia el cielo.

Si te guías por esta Conciencia, no te desviarás de tu ruta. No había nadie conduciendo, y por tanto, no podía haber accidentes. Uno miraba el cuerpo y estaba allí pilotando el auto, pero este vehículo se conducía sólo. Tiene su propia inteligencia y uno se siente guiado por algo que le sobrepasa…algo enorme, mucho más grande que el paisaje que veíamos a nuestro alrededor.

Conducir con atención, simple atención, no con atención a algo en concreto, abre el abanico perceptual del momento. No había una atención concreta, focalizada en alguna parte de aquella carretera, ni siquiera a las señales plantadas a su paso. Ni incluso a los coches conducidos por otras personas. Todo era un fluir del momento. No había conductor, no había nadie. Tan sólo conducir.

Es pasmoso este estado de no hacer nada, pues Él se encargaba de guiarlo a uno, de llegar sano y salvo a su destino. Las señales del camino no le despistaban. Eran señales construidas por el hombre.

Esta carretera la transita todo el mundo. Uno se sentía más inclinado a desviarse a conducir por el sendero solitario, que es en realidad el camino más corto. El que no deja huellas. Pero este era para los pocos.

Este sendero no deja huellas y nadie puede seguirlo. Es el sendero del que holla con sus pasos el propio sendero. Pero esta Conciencia es tan compasiva que no permitió al conductor desviarse del camino que transitaba el hombre práctico.


Un enorme tráiler estaba delante. Él no lo vió como un obstáculo, sino más bien como un apetecible receso en el trayecto sin tiempo. Se olvidó de Sí Mismo y se sintió protegido y agradecido a este enorme vehículo que le acompañaba. Fue fácil adelantarlo. Incluso aunque existía poco visibilidad y empezaba prontamente una curva peligrosa. Pero la convicción de estar siempre sano y a salvo es tan potente y certera, que no había duda en quien conducía.

Dar gracias es la mejor oración para lavar la Conciencia, dejarla limpia de toda mancha.

Es la mejor lavadora del mercado.

Y además es la que menos tiempo y energía consume.

Ser agradecido es Ser-en-bondad y santifica el momento presente, devolviéndote a tu centro real.

El sol hizo un guiño y supimos que ese sol era uno mismo aprobando toda acción sin esfuerzo.

Ser sin esfuerzo es verdaderamente Real.

Esta ausencia de tensión no se logra mediante gimnasia espiritual o terapias mentales.

No puede practicarse.

Es un surgimiento espontáneo, donde se descubre la disolución, que no desaparición de la personalidad. Cuando esto se ve, hay un click de ajuste dentro de uno. El cuerpo, la mente y la Conciencia, aparentemente separados, se solidifican, anclando el presente.

No es un conocimiento cerrado, sino un continuo aprender, activo, vivo, que moldea la Vida y no puede ser controlado, porque no hay nadie allí dentro controlándolo.

El campo sanaba el ambiente. Las vacas pastando, la cima de la loma y el aire fresco eran un cuadro maravilloso de colores, sensaciones y alegría. No como los cuadros muertos de las exposiciones y museos, que son producto del pensamiento modificado de las personas. No. Era creatividad viva, dinámica, fresca. Era la metafísica del arte y la simplicidad evidente.

Llegamos a un río y lo atravesamos sin problema. El puente era uno mismo…este conocer de forma directa cruza la orilla de los dos mundos aparentemente separados. Y al cruzarlo advertimos que el hombre siempre nada contracorriente intentando buscar la cima de la montaña para ver su origen. Y que estaba totalmente engañado.

Era lo opuesto. Ir a favor de la corriente, para disolverse en el mar, no remar con esfuerzo por alcanzar lo que es lejano, sino surfear a favor de la vida, con todos sus encantos y decepciones. Abrazando lo agradable y desagradable, no excluyendo nada.

Pocos se suben al barco que les llevará a buen puerto. Prefieren las hazañas imposibles y los méritos del mundo.

El que se lanza a este barco no será dañado por el mar del Samsara, el cual se ha tragado a ¡tanta humanidad…! Uno tiene que tener sed de liberación, como cuando el subsahariano busca en el nuevo mundo la libertad, que es el pan de los pobres.

Ya quedan pocas plazas. El barco va a partir.

El que conduce el barco no es uno, sino Él. Por eso cuando advertimos del peligro nunca miramos atrás. Si el bosque se quema, la gacela huye al valle.

Cuando alcanzamos nuestro destino, entonces descubrimos un pueblo de casas blancas, sin puertas, donde todo el mundo se detiene a saludarte. No existe tiempo para sus habitantes que descansan del trabajo del campo y disfrutan de su cosecha.

Una manada de pájaros sobrevolaba el cielo.

Y supimos que éramos como ellos libres, inocentes y que estábamos más allá de las garras del miedo, del mundo y del sufrimiento.

El Multiverso y el infinito bucle del Big-bang

El Multiverso y el infinito bucle del Big-bang.

¿Existe el mundo si no lo miras? ¿O es esta mirada sobre el mundo la que crea la realidad aparente del mismo? ¿Qué es real, el mundo o quién observa el mundo?

UniverspHoy he asistido a una conferencia-documental sobre temas relacionados con la Cosmofísica en el Ateneo de mi ciudad. Una acertada y precisa exposición sobre el valor del razonamiento científico puesto al descubrimiento de nuevas fronteras que derrumban el aparente sentido común. Se planteaba cómo la percepción de nuestros sentidos es engañosa, en la medida a que nos lleva a encajonar la vasta realidad de la vida, creación y desaparición de lo conocido por la mente humana. El pensamiento del científico siempre ha aspirado a comprender el funcionamiento del Universo, sus leyes, su dinámica e interacciones de fuerzas con dos nobles objetivos:

  1. La búsqueda de la Verdad subyacente en la naturaleza de los fenómenos a través de leyes universales, que constituyen la aparición, preservación y destrucción de los objetos de la realidad.
  2. La predicción, en términos absolutos o probabilísticos, de estos fenómenos para beneficio práctico del ser humano en su vida cotidiana.

Así tenemos, que cuando el científico busca lo apuntado en el primer punto, se topa con la barrera del razonamiento como obstáculo para comprender el engranaje de sucesos que desarrolla la manifestación. Einstein, Schrödinger, Newton, Heisenberg, David Bohm y un largo etcétera de eminentes personajes desembarcaron en el terreno especulativo de la filosofía existencial, apuntando en varios libros su imposibilidad para llegar más allá de lo que los avances tecnológicos le permitirían demostrar o corroborar. Sus afiladas mentes, dispuestas a retos cada vez mayores abrieron espacios de reflexión, derribando muros conceptuales, ayudados por el conocimiento acumulativo del saber científico. Todos ellos se apoyaron en hombros de otros para vislumbrar sus nuevas teorías, modelos que explicaran con mayor exactitud la “phisis” o naturaleza de lo visible. La mayoría no hablaban de objetos materiales, sino de energía, luz, espacio, tiempo, vacío, agujeros negros y “fantasmas planetarios” (como Herschel). Todos estos conceptos son abstracciones de existencia real que puedes leer en sus libros no sólo de física, sino también en publicaciones de filosofía. El científico que indaga en esta dirección está abocado a encontrarse con el filósofo…y en último término con el realizador de estas verdades, que es el místico. La aparente irracionalidad del místico es una gran paradoja. Encarna por un lado la sapiencia del científico en la investigación de la naturaleza real, y por otro lado, la aparente incongruencia de la azarosa y no predecible vida.

El místico no sigue en su vida diaria ningún modelo, porque ha llegado a agotar la investigación de la naturaleza real del mundo asociada con la aparente realidad de sí mismo, para llegar a descubrirse no definido, no limitado y no asociado con atributos de medida o descripción. Ha introducido su cabeza en el agujero negro de una galaxia para aparecer libre, sin tiempo, no devorado por las angustias de las limitaciones del ser humano. Ha eliminado la palabra “humano”, para descubrirse como simplemente “Ser”. Ser no es descriptible, está más allá de las definiciones, aunque tenga su referencia en el diccionario. Ser, es para la mente una simple abstracción, pero una realidad sólida que vertebra el universo. Es el “anima mundi”, no recluido en un determinado cuerpo. Es el éter que nombraban los antiguos filósofos griegos como el quinto elemento. Puede llamarse también Conciencia. Lo pongo en mayúsculas deliberadamente, para dar a entender que no es un objeto propiedad de ningún individuo o científico o místico. Ser es impersonal, no reflexivo, autoevidente en sí mismo y que por tanto no puede aumentar, disminuir o destruirse. Schrödinger escribió un libro muy esclarecedor, titulado “Mente y Conciencia”, desgranando las diferencias entre ambos términos.

En el documental que vimos, se hablaba del origen del Universo, del Big-Bang que intenta explicar el funcionamiento inicial del mundo conocido, del estado primordial de la materia en esos momentos, de la creación del espacio y el tiempo… Uno se pregunta, pues, si como se postula hubo un origen para este Universo, entonces éste tiene una fecha de caducidad. Pero además si se afirma que el Universo es ilimitado e infinito, en el sentido de no conocerse los bordes del mismo, entonces esto choca con que hubiera un nacimiento que marcara su inicio. El Universo no existía, el tiempo no existía, la materia no existía … Todos términos negativos que no aclaran sino que niegan o no aciertan a explicar si había un “antes de”. De existir algo, esto sería un Vacío Cosmológico, donde el Universo estaría en embrión, en potencial, en semilla del umbral de la existencia. Tendríamos No Existencia, Vacío. Vacío de todo pero lleno a la vez de algo que Es y Será.

¿Y si hubiera un Vacío no estaría éste como consecuencia de un Universo anterior, y así sucesivamente?

¡Jueguen, apuesten señores. Disfruten del espectáculo de la Vida, sus misterios y sus azares!

Paradoja, Inabarcabilidad, Incognocibilidad…, ¿quién se apunta?

Confianza

ConfianzaExiste una verdadera confianza y una falsa confianza.

Existe un estado sin miedo y existe un estado de protección extrema.

Hoy cuando caminaba por la calle me sentía internamente poderoso, más grande que todas las personas con las que me cruzaba.

La persona crea un campo de distorsión energética, por muy positiva que pueda ser su mente. Son como rupturas vibratorias que impiden la verdadera relación con lo que nos rodea. Iba paseando (palabra que para mí implica, sin tiempo) gozando de mí mismo, sin nadie que condujera mis pasos, cuando atravesé un pequeño jardín con árboles y vegetación.

¿Existe una energía tan pura cuando estás permeable al entorno ! Uno se sentía hinchado, fuera del cuerpo, gigante entre aquellos árboles…incluso más alto que ellos. No era sugestión, era una sensación tan poderosa, que empezaba desde la zona genital, como una bola de energía cristalina que ascendía poderosamente hasta inundar cada célula. Los pasos eran de gigante, el poder era manifiesto. Uno podría hacer cualquier cosa por tremendamente difícil que supusiera para la mente… Los pasos eran cada vez más rápidos y el corazón tranquilo. Uno iba inundando con este poder todo lo que transitaba a su alrededor. Y se sentía no en la mente, sino en cada célula del cuerpo…que prácticamente era todo el cielo. Los objetos de la conciencia (aparentes personas y animales) se sentían refrescados, protegidos y unificados en la confianza de esta Presencia, que no era de uno mismo, sino que venía de todas partes.

Nos cruzamos con un individuo que aparentemente parecía infundir sensación de seguridad…pero la falsa seguridad se enmascara en la dureza de las creencias para ser protegido. Esta seguridad de la que hablo no es convicción en creencias ni en la persona, está carente de miedo y de beneficio. Y aquel individuo apartaba la mirada y se encogía en su falso recinto.

  • ¿Cómo puede pertenecer Esto a una insignificante persona que intenta atraparlo y reducirlo a conceptos mentales o a un método?
  • “La naturaleza es lo que Soy, en estado puro”, gritó esta Conciencia…”y tú Eres Eso”.

Nos cruzamos con diversas gentes y el asombro del descubrimiento brilló en sus ojos…para luego, quizás, permanecer por los atardeceres de la preocupación ordinaria y los planes futuros.

Todos iban soñando.

Uno derramaba bendiciones a su alrededor…sin ser reconocido.

Esto es Puro Darshan Oculto…un milagro también inadvertido para el que sueña.

La mente, el soñador y el espacio atemporal

MenteSi observas tu mente con paciencia, podrás descubrir que nunca se detiene. Esa es la naturaleza de la mente. Es un programa de software implantado por la propia naturaleza.

Y no hace falta pararla.

Debido a tu química corporal, tu mente empezó a funcionar y a albergar determinados pensamientos. Otros no le son familiares. Están disponibles dentro de la Conciencia Universal. Pero no los atraes. Pertenecen al condicionamiento heredado durante milenios desde la aparición del ser humano en el mundo.

Unos individuos tienen una mente rápida, otros muchos una mente más lenta. La velocidad del pensamiento depende de tu química corporal. Esta es una fotografía tomada justo en el momento de germinación dentro del útero de tu madre. No depende de tus padres el perfil energético de este momento de creación. Simplemente ocurre. Nadie programa traer hijos, el sábado, 14 de enero de cualquier año, a las 2,03 horas.

Es algo natural y espontáneo.

Con todo esto, te quiero mostrar que tu química no depende de nadie ni de nada en concreto. Esto es algo no mecánico.

Sin embargo, aunque no han podido elegir siquiera su propia química, puedes darte cuenta como la mayoría de las personas se sienten “propietarias” de sus mentes. Incluso de sus propios pensamientos.

Curioso, ¿verdad?

Si investigas un poco más, tomará conciencia de que es el apego a determinados grupos de pensamientos, lo que produce el sufrimiento aparente del individuo. No la naturaleza de la mente.

Ahora, si lo observas detenidamente, tomarás en cuenta que existen espacios vacíos de pensamiento. Un pensamiento entra, y cuando finaliza su presentación, entra otro en escena. El individuo sano funciona de esta manera.

Cuanto más se repiten determinados pensamientos, más enfermiza se vuelve la personalidad. La mente es como un río fluyendo del manantial de la Conciencia. Pero si el río repite el mismo pensamiento uno y otra vez, aquel se atasca en la pantalla de la mente. El agua se estanca. El cuerpo se resiente. Y aparece el desequilibrio psíquico y físico. Llegados a este punto, observa si tus actividades diarias son repetitivas, pues te darán una pista del sometimiento que estás padeciendo debido a la tiranía de la mente.

¿Es Advaita un método?

Por eso, el Advaita no es un método, pues la repetición o realización de prácticas que llevan tiempo, sólo son patrones de pensamiento cristalizados. Que además te aferran a la creencia de la “existencia permanente” del tiempo y el espacio. A llegar a ser algo. Al devenir. Todo patrón de pensamiento, que está obviamente enmarcado en el tiempo, te aleja de la realidad y te vuelve mecánico y repetitivo. Por eso la pregunta de “cómo” llegar al Ser, es obviada dentro del “esquema Advaita”.

Continuando con este punto, observamos que muchos de estos pensamientos adoptan ropajes distintos, ya sea en la vigilia como en el sueño con sueños. El pensamiento del sueño es el de vigilia modificado por la energía retenida durante la vigilia. En el sueño profundo no existen pensamientos. Ni incluso la conciencia de cuerpo. Esto también ocurre en el sueño con sueños. El cuerpo no es percibido por el soñador. Aunque la mente del soñador es experimentada con más fuerza que en el estado de vigilia. Esto es debido a que el cuerpo no amortigua o drena el fluir del pensamiento, expresando todo el torrente energético que adopta formas del mundo, guiones, patrones, fabulaciones y deseos expresados o no completados durante el estado vigílico. En este estado, podemos matar a nuestro vecino, vivirlo como un hecho real, y más tarde comprobar que al despertar por la mañana, éste continúa vivo.

Es como si el estado de vigilia fuera una realidad distinta, aparentemente, del estado de sueño con sueños. En vigilia uno descubre la irrealidad del estado de sueño con sueños.

Pero muchos se preguntan si el estado de vigilia, donde aparece el cuerpo y la mente, y que es por tanto, un estado limitado por la forma y los sentidos, no podría ser asimismo un “estado de sueño”. Algunos autores advaitas lo denominan “el hipersueño vigílico”, pues consideran que es más hipnótico, más irreal aún que el estado de sueño con sueños. Al menos en éste último no parece haber tanta limitación como en el estado ordinario de vigilia.

En realidad, si se investiga, el soñador es la propia mente soñada, aunque este hecho no es percibido directamente.

En una película de cine, no se le ocurre al guionista repetir una misma escena. Pero tu mente, sí es repetitiva.

Por eso, busca su propia sanación. Posible curación a través de los distintos métodos en el tiempo. Evidentemente esta vuelta a la salud no puede ser completa. El tiempo es la sustancia de la que están tejidas los pensamientos. Ellos no pueden habitar en el espacio vacío de tu Conciencia cuando ésta toma las riendas.

Estas interrupciones energéticas del pensamiento pueden ocurrirte. Suelen denominarse satoris. Por eso, aparecen estos espacios vacíos. Son pequeñas fisuras que dejan entrever la naturaleza esencial de la mente.

Ese espacio es el soporte de los pensamientos. Y parece que ocurren dentro del guión vital. Aunque eso es apariencial. La pantalla puede perfectamente haber estado todo el tiempo, sin que la mente pueda percibirse de este hecho.

En realidad, así ocurre.

Esto es apercibido claramente cuando aparecen ampliados estos intervalos de no pensamiento. Durante esos intervalos uno todavía existe. Pero no como persona, o como mente que domina el espectro de la Conciencia. Sino como Pura Existencia sin objeto. Esta es una observación pura sin interferencia de la mente.

La propia mente ha creado un coordinador de los pensamientos. Esta es la interferencia principal.

Algunos lo llaman “yo”. Esto no es nada más que un conjunto de pensamientos agrupados identificativos, con todas sus ramificaciones, adquiridos de manera indirecta. Es una impresión energética en la cinta pura y virgen de la Conciencia.

Podemos decir, que este coordinador es el encargado de cohesionar, asociar los múltiples pensamientos a partir de un centro o núcleo. Algo limitado. Un filtro polarizado que desprende los diferentes rayos energéticos que cristalizan en la denominada personalidad.

Existen tantos filtros como moldes químicos constituyentes de la materia. Así se origina la multidiversidad de objetos conscientes del universo conocido. Entre ellos los seres humanos. Esto como he mencionado, es un proceso natural y espontáneo.

Todo esta explicación me ayuda para indagar en la naturaleza de la mente.

La naturaleza de la mente.

Esta cosa denominada “mente”, es algo inestable e imprevisible. En realidad “la mente” es un supraconcepto, pues lo único aparentemente real, es el pensamiento. Nadie puede conocer su pensamiento en un futuro inmediato. Nadie puede pensar un pensamiento determinado en un momento concreto del tiempo. O simplemente crearlo. Si lo intentas nunca lo lograrás. La mente tiene sus límites. Aunque no lo parezca. Limitaciones de tipo temporal. De hecho, está constituida por el elemento tiempo.

También depende del elemento espacio. Ambos, en realidad son una misma cosa. Conceptos. Nadie ha encontrado realmente un tiempo como hecho real y tampoco un espacio como hecho real. Ni siquiera los científicos. Son simplemente términos creados por el propio pensamiento. Mente, espacio y tiempo, vienen a ser, por tanto, una misma cosa, adoptando diferentes disfraces. Pensamiento. Sin espacio, no puede existir el tiempo. Sin el tiempo no puede existir el espacio. Son interdependientes. Y si lo son, no pueden ser reales. Dependen unos de otros para existir.

Aquello que depende no puede ser permanente.

Reales en el sentido de permanecer “todo el tiempo”.

En consecuencia, depositar nuestra seguridad en la mente es un suicidio. Pues ella es un castillo de arena, que con la llegada de las primeras olas se desmorona. No existe, por tanto, seguridad en el terreno de la mente. No es su función. No es su naturaleza ser estable y permanente. Y este es un error que comenten muchos seguidores de escuelas y filosofías del devenir.

Por eso el individuo sufre. Aunque es en apariencia. Ya que es la Conciencia, la que está sufriendo, por las limitaciones impuesta por la mente, con todas sus fantasías de seguridad.

Este hecho lo puedes observar en tu vida diaria. No es una elucubración mental. Ni tampoco un ardid pseudo-científico, ni tan siquiera un juego de palabras.

¿Puedes imaginarte sin mente?

Evidentemente no. No es posible. La mente no puede alcanzar la no-mente. No existe la no-mente.

Existe la mente.

Para el individuo no es posible entender este mensaje. El individuo es la propia mente. Pregunta a una persona quién es, y te responderá con conceptos, aunque pueda señalar su cuerpo como punto de referencia central de su existencia. El cuerpo es mente cristalizada. No está separado de la mente. Es mente, aunque en estado condensado.

Por tanto, mente y cuerpo tienen un origen común. Este origen no puede ser la propia mente, ya que esta es un subproducto. Sí, un derivado de la Conciencia. Investiguemos...

Si llegados a este punto, reconocemos que algo que denominamos Conciencia puede ser el origen de la mente, del cuerpo, y por tanto, del espacio-tiempo, ésta podría no estar limitada. Sería un gran conjunto, que dispone de subconjuntos encerrados en el anterior. Entre ellos la mente y el cuerpo (cuerpo-mente). Es natural preguntarse si existe algo más allá, que sea permanente y no dependa del tiempo. No con el deseo de llegar a serlo, sino con un espíritu de descubrimiento, es decir, desde un espacio neutro, donde sin sesgo ni elección podamos abrirnos camino en la investigación.

¿Está esta conciencia limitada a un individuo? ¿O es el lienzo que impregna no sólo al individuo, sino a la naturaleza, los animales y las plantas?

Porque si es así, ella es el origen de la vida. El combustible de la existencia tal como la conocemos.

Podemos intuir entonces, que esta Conciencia puede ser usada con otro sinónimo: Vida. O también Existencia. Algunos la llamamos también Ser. Porque Ser, refleja más fielmente la permanencia por encima de lo cambiante. No es un estado, el cual por definición, aparece y desaparece. Sino que permanece a pesar de los cambios aparentes.

Hemos definido la mente, la cual es pensamiento, como limitada.

¿Puede algo limitado llegar a conocer Lo Ilimitado?. ¿Es el instrumento adecuado?

Si reconocemos que es un instrumento, entonces eso no es nuestra definitiva naturaleza última. Evidentemente, no lo es. Nombre y Forma, aparecen en el escenario de la Conciencia, pero son verdades indirectas. No hechos. Sino meras impresiones mentales muy arraigadas en lo profundo de la personalidad.

Por eso, cuando hablo de ir a la raíz de un problema, digo que debemos arrancar aquello que originó el conflicto. El conflicto es el aparente nacimiento de un cuerpo y de una mente.

Aquí se detiene todo el poder de investigación de la mente. La mente, al darse cuenta de su propia limitación abandona su intento de conseguir, de atrapar lo que es intangible, pero que en el fondo se intuye como real. Se produce la aniquilación de la búsqueda y se descubre la verdadera humildad, imposible para el individuo. Es la primavera del Amor y la Compasión, derramándose sin motivo. Una fuente donde el descanso es total.

Ir más allá...

Establecerse en esta verdad intuida, es pura convicción. Coraje sin recompensa. Pues la mente dirige a la personalidad casi las 24 horas del día. Hasta incluso en el estado de sueños con sueños.

En el sueño profundo, no existe posibilidad de llevar a cabo esta investigación del Sí Mismo, de esta Conciencia que intuimos que Somos. Nos queda, por tanto, sólo el estado de vigilia, como trampolín para descubrir el engaño al que estamos sometidos. La hipnosis del estado de vigilia es a veces tan poderosa, que la Conciencia no encuentra posibilidad de manifestarse.

Aunque la Conciencia, está siempre presente. El presente es Conciencia. Pero imposible para la mente vivirlo o experimentarlo, pues ella es el evasor de los aconteceres directos. Cuando hablo de esta imposibilidad de vivir el presente para el individuo, lo digo con todas las letras.

La mente se alimenta del recuerdo y de la anticipación. No puede permanecer con los hechos. Desaparecería. Esta posibilidad de vivir el presente no es real para el individuo. El individuo desaparece en el momento de contacto con lo factual.

El coordinador u observador aparente entonces, se fusiona con lo observado. Pero no hay nadie observando. Solo pura observación sin motivo.

Descubrir esto, es alcanzar la Vida en su latido siempre fresco. Así el presente adquiere una actualidad muy distinta. Existe un dinamismo y una percepción lúcida de los sentidos, que no interfieren en la fabricación de conceptos ni asociaciones de ideas. Ellos se muestran disociados de nuestro pequeño centro coordinador.

Por una vez, el cuerpo está libre de las interferencias y fricciones del pensamiento. Eso es a lo que denomino el estado natural. Sahaja Samadhi. Donde los sentidos funcionan con independencia, sin la intervención de un coordinador que intente unir los pensamientos. Al no haber asociación, el presente se manifiesta tal cual es. Sin carga de pasado. Sin ansiedad de futuro. Entonces se tiene la plena comprensión del miedo. Que en realidad es el terror de la mente a ser descubierta en su juego de autoengaño, y que desea permanecer por encima de esta Conciencia que es el patri-matriarca de la Vida.

Así, sin filtros, se produce el contacto real y el autodescubrimiento de alineación con la Conciencia, la mente y el cuerpo, en apariencia distintos, ...en realidad, un sólido y permanente presente (sin tiempo) sin conflicto con el mundo. El pensamiento se coloca en su lugar y el sentir pasa a un primer plano. Llegas a conocer lo Atemporal. Este Conocer es Saber, es Pura Comprensión. Conocer se convierte en Ser-Lo. Este mundo, deja de ser algo separado en ese momento, … es el dulce despertar del soñador-soñado siempre-dormido, siempre-despierto. Y el miedo y la ansiedad, entonces te abandonan.

José María Martínez Gaspar.

Encontrando a mi gurú

gurúNo sé si te has preguntado alguna vez qué es la honestidad. O si te lo has preguntado, a lo mejor, hayas encontrado en ella alguna respuesta para tu vida. No está de moda la honestidad. Nunca fue una moda. Por eso la traigo a colación.

¿Qué es honestidad?

Seguro que tienes una idea preconcebida sobre este término. Seguramente te viene a la mente alguna persona que hayas conocido. Puede ser el autor de cierto libro que te ha inspirado y que transmite esta escurridiza esencia.

Algunos no encontrarán en esta pregunta más que un simple galimatías filosófico. O simplemente un juego del conocimiento y de la memoria. Un responder desde lo conocido, desde lo leído. O bien, desde lo escuchado a través de otros.

Pero yo no te la planteo de este modo.

No es juego de preguntas y respuesta, como los que ves en televisión. No hay premio. No hay siquiera certidumbre de que alcances a conocer el fallo del jurado. Ni a lo mejor garantías de satisfacción al cliente. No es un servicio post-venta.

Puedes tomártela como un juego...pero un juego infantil. Sí. Como cuando éramos unos niños. Donde jugabas sólo por el placer de jugar. Para eso, solo debe haber un requisito. Elimina todo lo que sabes del tema. Y escúchala ahora, en este momento, cuando te la lanzo.

Es una pregunta muy poderosa. Yo la igualo a preguntar ¿Quién Soy Yo?

Es una pregunta significativa. Si la enfocas desde el punto de vista vital. No separado de tí, o de tu mente. No. Sino preguntar para descubrir. Descubrir la esencia, la fragancia que desprende la flor de la honestidad.

No la pases por alto. Es una pregunta que quema. E incluso te puede matar. Me refiero a tí. A tu ego. Es peligrosa. Muy perjudicial para el ego. Sulfuro que corroe las entrañas.

Aquí os recojo la definición que arroja mi amada Wikipedia sobre este término:

“La honestidad (Del latín honestĭtas, -ātis1 ) o también llamado honradez, es el valor de decir la verdad, ser decente, recatado, razonable, justo y honrado. Desde un punto de vista filosófico es una cualidad humana que consiste en actuar de acuerdo como se piensa y se siente. Se refiere a la cualidad con la cual se designa a aquella persona que se muestra, tanto en su obrar como en su manera de pensar, como justa, recta e íntegra. Quien obra con honradez se caracterizará por la rectitud de ánimo, integridad con la cual procede en todo en lo que actúa, respetando por sobre todas las cosas las normas que se consideran como correctas y adecuadas en la comunidad en la cual vive.

En su sentido más evidente, la honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo exterior, los hechos y las personas; en otros sentidos la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo.

Honestidad y honradez, términos originariamente distintos, se han aproximado con el lapso del tiempo y la influencia del idioma inglés; de tal modo que se está produciendo una suerte de refundición de ambos para aludir a la definición de honradez, siendo ésta sólo una de las acepciones del vocablo "honestidad"

Ahora, olvida esta parrafada anterior.

Deposita tu pregunta en tu corazón. La mente no sabe. Por eso tiene que preguntar. El corazón tiene la respuesta. Pero contesta a su manera. No le impongas un tiempo. No lo oprimas con una respuesta inmediata. Déjalo reposar allí.

Si has hecho esto que te sugiero, pueden quizás también venirte preguntas de este tipo surgidas a partir de la primera:

¿Yo soy honesto/a?

Si no lo soy, entonces me pregunto y te preguntarás posiblemente, ¿cómo es posible identificar a una persona honesta?

Es perfectamente válida, pues puede surgir. Buscar a alguien totalmente honesto. Es un impulso que surge cuando al observarnos vemos que no lo somos. Es humano. Y un hecho cuando surge en nuestra mente como un objeto de la Conciencia. No lo niegues.

Evidentemente, el que pregunta, debe conocer lo que implica esta definición. Y no solo quedarse en la mera superficie, en la piel del concepto. Es decir, no entenderlo intelectualmente, sino haber integrado la plena y total honestidad en su vida diaria.

Cómo si no puede el individuo siquiera entender, llegar a colegir o “intuir” que el que está enfrente es una persona honesta.

Evidentemente, te habrás dado cuenta, que si el que pregunta esto cumple estos requisitos, entonces ¿para qué va a buscar fuera a “alguien” que los posea?

Es un absurdo.

También te habrás dado cuenta, que nunca, “ninguna persona” puede SER honesta. La misma identificación con la persona, es deshonestidad.

La persona es un conjunto de recuerdos en la memoria del soñador que se imagina aparte de su pensar. Aunque no lo es.

Luego, el pensamiento “yo” se pregunta a sí mismo, si puede alcanzar la plena honestidad. Cuando es él quien ha creado la deshonestidad, la ilusión de separación de la propia pregunta. La pregunta es el inquiridor de la pregunta. Están hechos de la misma naturaleza del propio pensar. Ambos son limitados. Constreñidos en su propio y reducido espacio de conciencia. Por tanto, no puede alcanzar a comprenderla plenamente. Evidentemente, porque es irreal… El personaje que hace la pregunta no existe. Tan solo en la memoria. Por tanto, no es lo real. Es lo irreal queriendo conocer lo Real.

Tampoco algo que estuviera al alcance del personaje soñado. No por ser imposible, sino porque la pregunta y el que pregunta deben desaparecer, para que la respuesta aparezca.

La persona como decía en una publicación de Tarsila Murguia en:

https://www.facebook.com/tarsilamurguiamorales/posts/10206883258534437

donde recoge el bello texto de Wei Wu Wei nos refleja el engaño, siempre oculto para la persona, pero evidente para el corazón del Ser.

¿Por qué estás triste?...

Porque el 99.9 por ciento

De todo lo que piensas,

Y de todo lo que haces,

Es para ti mismo -

Y no hay ningún 'ti mismo.'

-Wei Wu Wei

  • Las cualidades y certificaciones de un gurú.

Esto enlaza con la compulsiva necesidad de encontrar alguna pista, alguna marca distintiva que permita certificar a un gurú verdadero. Una prueba. Esto es un hecho muy común en todos los círculos de trabajo en el crecimiento espiritual. Es el punto de partida para depositar tu confianza. Un signo, una marca para poderte acercar a su mensaje. A todos nos ha ocurrido.

Pero antes hay que conocerlo. Analizarlo. Así piensas. Y así generalmente actúas.

Buscar algún fallo en el comportamiento del maestro o conferenciante o iluminado.

Hay tantos términos para definirlos. Ser un detective del error humano. También del divino. Porque tú conoces lo que es las cualidades divinas. Tienes un modelo. Un ideal. No lo niegues. Crees saber cómo debe comportarse. Qué cualidades debe tener.

Si debe estar sano. La edad también importa. Incluso el sexo. Si es mujer entonces puede no estarlo. Si come lechugas, entonces está realizado. Si hace milagros, entonces es un liberado. Si habla dulce, entonces es un Maestro de Amor. Si está casado, entonces no puede entrar en el círculo de gurús. Mejor con referencias. Peor si no te contesta directamente a tus preguntas. No debe tener ira. Siempre tiene que estar contento, feliz. La encarnación de la paz. Hablar despacio. Cuanto más lento, mejor. Una mente zen. Si sabe sánscrito y recita mantras, entonces seguramente ha llegado al final del camino. Si no tiene sexo, si no ve la televisión, si se ríe poco, si no cuenta chistes, si no dice brusquedades verbales...en fín, todo lo que se te ocurra.

Pero yo te digo que esto es cero. Nada. Nothing. Que el que transmite esta enseñanza no es medible. Y esto te desilusiona. Claro. El cuento de hadas termina. La quimera se desvanece.

Pues no. No existen pruebas dentro del terreno de la dualidad de la autenticidad de un ser realizado. No las vas a encontrar. Aunque te resistas a aceptarlo.

Los moldes se rompen. Y además tiene que ser así. Como si no puede ayudarte. ¿Desde un modelo terapeútico? Para eso tienes a otros. Estos continuarán razonando con tu yo. Hacerlo más adaptable. Pero no te sentirás completo/a.

Él no juega tu juego. No tiene un patrón de comportamiento. Se descubrió sin imagen. Sin anticipación ni memoria. Él está muerto. Y muy vivo a la vez. Es la paradoja del loco-cuerdo. Juega con tu locura y te arrastra hacia su cordura.

Así que sólo tienes una elección. Encuentra tú tu propia honestidad. Y ya no te surgirá la idea de buscar un gurú.

Y es que buscar, la búsqueda, es el lastre. Cuando la búsqueda es aniquilada, el gurú aparece.

El gurú ERES TÚ.

Hacia un despertar espontáneo

Despertar“Vaya por delante todos mis respetos y admiración por y para cualquier profesional de la sanación, física, psíquica o espiritual por la labor que desarrollan. El que les escribe simplemente expone los hechos de su sentir, de su diario vivir y de cómo “experimenta” las relaciones humanas.

Aquello que aquí escribo no va en contra de ninguna persona en particular, ni escuela, ni método, ya que el que escribe no tiene enemigos, no alimenta ni se vive como persona. Estos profesionales y sus enseñanzas hacen su labor, cohesionar e intentar unir las partes fragmentadas del psiquismo, consiguiendo sus propios resultados, que pueden servir de ayuda a aquellos que se viven inconscientemente y desean mejoras temporales y funcionales en su vida cotidiana.

Al no percibirse como persona, también observa como solo ruido mental cualquier ideología, filosofía o camino, por bella y romántica que sea, cualquier vía terapeútica que promete en el transcurso del tiempo la liberación del sufrimiento. Tampoco es un mensaje al uso, simplemente es un indicador de algo que es impersonal, no asumible por el individuo, pero no por ello inexplicable o imposible.

Asimismo, este mensaje no tiene opuestos, no busca la polémica, ni las discusiones intelectuales, ni las opiniones personales, sino que es expuesto para ser simplemente escuchado, sin intención de nada más.

Si tiene eco en tí aún tienes la posibilidad de integrarlo. Si no tiene eco en tí, simplemente, no sigas leyendo y tíralo a la papelera de reciclaje. No estás obligado a nada. La Conciencia Que Somos, permite todo este juego. Es Tu Juego. Tú Decides cómo Vivirlo.”



Mi invitación...

Así que adelante…

La mayoría de los “buscadores espirituales” no creen en el despertar espontáneo. Muchos estudiantes de las vías del crecimiento interior no apoyan el mensaje advaita. Ellos piensan que existen una serie de causas y efectos en sus vidas, presentes y/o anteriores, que les impiden completar su camino. Un concepto denominado Karma que es una obstrucción a su propia felicidad. Si les favorece entonces inventan otro concepto al que llaman Dharma.

Practican, practican y practican. Meditan, meditan y meditan. Rezan, rezan y rezan. Mantralizan, mantralizan y mantralizan. Hacen catarsis. Purificaciones con el fuego, con el agua, con el aire. Visualizan a Maestros de su linaje. Repiten consignas edificadas por el denominado Pensamiento Positivo. Reiki, PNL, Meditación Trascendental, Cristales de cuarzo...en fin, todo el universo de recetas que dispone el camino espiritual.

Pero no mejoran. No se mueven un ápice de donde estaban.

Se convierten en vegetarianos. Ya no fuman ni beben alcohol.Purifican su organismo. El sexo es como secundario. Pero en realidad, lo tienen todo el día en su cabeza. Pues lo convierten en un problema. Quieren suprimirlo... y más fuerte les viene la ola.

Organizan eventos espirituales para hacer cadenas de sanación...pero nada sucede. Sí, se sienten mejor físicamente. Alguna mejora adaptativa en su entorno. Quizás algo más positivos. Quizás menos estresados. O simplemente un poco más calmados. Pero la espina sigue dentro. Tus impulsos primarios no te abandonan.

Tu imagen ahora adopta una pose especial. Te sientes diferente. En el fondo piensas que mejor que el resto. Especial...eso es...especial. Algunos incluso por encima del rebaño. Pero sabes que en el fondo, es irreal. Una quimera. Un sueño de grandeza. Quieres ser un gurú. Pero sabes que esto es imposible. No puedes falsear la realidad. Simplemente puedes imitar. Repetir. Quizás adornar un poco el mensaje. O simplemente parafrasear algún libro o frase de otro Ser que consideras realizado. Pero tu canción no es fresca. No aporta tu propia belleza. Es el perfume gastado de algún comerciante que crea esencias de imitación de grandes marcas. Pero lo compras. Te lo pones adorno.

Y caminas mostrando tus plumas. Otros huelen tu perfume y preguntan dónde lo has comprado. Están tan engañados como tú.

Pero claro, no puedes reconocerlo en público. Has invertido tanta energía y tanto tiempo en construir este edificio conceptual, que sincerarte te supondría sentirte totalmente humillado, vacío, sin significado.

Volverías a la vida mundana, pero con el sabor del fracaso. Abandonar toda tu ideología te supondría el colapso de tu mente, de tu propia vida. La Apocalipsis de San Juan. La entrada obligatoria al infierno de la muerte y el dolor. La vuelta a una normalidad diaria, anodina, sin significado. Quizás tienes incluso miedo a la locura, a la falta de recursos financieros, a volverte un hombre mediocre, sin esperanzas, sin futuro. Convertirte en un individuo amargado, triste y solitario.

Esto no es una excusa para que te vuelvas un marginal. Ni te sumergas en el mundo como un alocado. Es una invitación a la cordura.

Despertar espontáneo

Un largo camino...

Alguna vez has pensado en dejarlo todo. Es tan agotador ¡¡ Y hay que actuar delante de los demás. Tu círculo familiar se resiente de tu abandono, de tu indiferencia espiritual. Has olvidado el corazón del hombre. Si algo te molesta, miras para otro lado. Tu propio hermano de la senda está sufriendo. Pero tú le niegas el pan. Hay que ayudar a otros. A lo lejano. Hacer grandes obras. Construir grandes proyectos. Esparcir la semilla de tu enseñanza.

Ahora yo te digo, que empieces a barrer y ordenar tu propia casa. Que te mires en el espejo. Que veas tu deforme rostro.

Y eso puede no gustarte. Pero la herida tiene que mostrarse. Si quieres sanarte.

Yo no soy médico. Pero sé que todo tumor tiene que ser extirpado. Si no te matará. Y aquí no existen paliativos. Yo voy a la raíz. Porque el árbol está podrido. No se trata de podar una rama...y otra...y otra. No, se trata de arrancarlo de cuajo.

Para eso tienes todo un carrusel de arquetipos de la Conciencia que te entretendrán. Y seguramente...te decepcionarán.

No puedes eliminar uno a uno todos tus problemas. Estarías toda la vida...y no lograrías avanzar ni un paso.

Una cualidad diferente...

Aunque no se trata de avanzar.

Se trata de saltar.

Sí, sin niveles, sin esfuerzo y sin la interferencia de tu voluntad. Ya ves lo que ha hecho tu voluntad contigo. Volverte mecánico. Un ser embotado.

Si quieres eliminar tu problema, tienes que comprender el origen de todos los problemas. Y eso es verdadera comprensión. Sin tu intervención.

Cuando eras un niño no tenías siquiera el concepto de problema. Es algo energético. Un bloqueo, una contracción. Una aparente separación. Algunos lo denominan autoconciencia. Pero esta conciencia con sus contenidos te está matando. Aunque algunos todavía no se dan cuenta. Quieren una parte de ese contenido. Pero no el otro. No conocen la naturaleza de esta conciencia. Ella se mantiene en los opuestos. No puedes eliminar un opuesto. El otro está contenido en él.

Se trata de ver las fisuras de esta Maya. Las tiene. La irrealidad no se mantiene eternamente por sí misma. Aparece y desaparece. Volver a esta Conciencia Niño...pero con la Sabiduría de lo Eterno. Un Sabio-Niño. Cuando tú eras así, todo el mundo cuidaba de tí. No te planteabas tu supervivencia. Aparecieron los arquetipos maternos. Y te protegieron. Ahora te sientes desvalido. Pero el Universo, que no tiene límites, se encarga del Niño-Sabio. Aunque no lo sepas ahora. Sucede así.

Tú puedes escaparte por una de sus rendijas. No digas que la Matrix es poderosa. Ella sólo tiene el poder que tú le otorgas. Se alimenta de tu deseo de permanecer.

Uno debe ser osado. Científico y poeta. Aventurero y filósofo. Todo cabe en esta investigación.

La promesa del despertar...

Y tan sólo debes hacer una cosa: alimentar esta convicción y coraje. Volarás. Saldrá disparado...y caerás en los brazos de Amor del Universo.

Entonces conocerás el Amor Sin Objeto. No el amor de las películas románticas. Ni el de una pareja. O el que sientes delante de un objeto de la Conciencia. No.

Y ya no te sentirás nunca desvalid@.

Él cuidará de tí.

Como hizo conmigo.

Yo nunca hago promesas...pero la promesa que me hizo mi gurú...sí se hizo Realidad...Eterna Realidad.

Y por esto, y solo por esto, te lo expongo.

José María Martínez Gaspar.

Una puerta siempre abierta

Puerta abiertaMira ahora en tu interior.

Con seguridad, si eres honesto, te sientes insatisfecho.

Insatisfecho quizás con tu trabajo.

Insatisfecho quizás con tu pareja.

Insatisfecho quizás con tu estilo de vida. Insatisfecho con tus padres o hermanos.

Insatisfecho con tu cuerpo.

Este sentimiento de incompletitud es ciertamente muy real para tí.

Sin duda, eres una presa fácil para los otros.



Tu debilidad es percibida por los demás.

Ellos también se sienten inadecuados, al igual que tú.

Necesitas esconder estos sentimientos.

Sientes vergüenza.

La vergüenza te hace temeroso.

Temor de tí y también de los demás.

Una palabra desagradable origina una tormenta de repulsión y desdicha en tu interior.

Aferrado a la idea de no ser herido, te proteges.

Proteges tu imagen desvalida.

Los otros hacen lo mismo.

Repiten el mismo guión.

Justificas tus actos en nombre de tu propia dignidad agredida.

Alguien te hizo daño.

Ya no lo recuerdas.

Pero tu mente actualiza esta herida en el momento presente.

Si pudieras ver tu interior, observarías que estás sangrando.

Hay una hemorragia no visible para los demás, pero muy cierta para tí.

Quizás te consuela observar que los demás también sufren.

Pero eso no te ayuda ciertamente. Nadie de tu entorno puede ayudarte.

Estás enfermo, aunque no lo reconozcas en público.

Este condicionamiento te “violó” cuando eras un niño.

Ya ni siquiera recuerdas cuando te abandonó esa alegría infantil.

Esa curiosidad inagotable.

El muro, posiblemente, que te aísla se cerró pronto.

Olvidaste la puerta de entrada.

Inadvertidamente arrojaste la llave.

Y ahora no la encuentras.



Todavía quizás culpas a tus padres, a tus profesores y a tu primera novia de este amargo destino.

La culpa te libera, aparentemente, de tu responsabilidad.

Por eso, buscas en otros ojos, alguna salida.

Pero no la encuentras.

El camino está hecho de malezas y obstáculos insalvables.

En algún momento, de gran soledad, quizás te abandonaste al alcohol, la televisión, el juego o las relaciones sexuales.

Una anestesia temporal contra tu profundo dolor.

Si tienes salud, pudiste buscar salida en muchas otras actividades que denominas constructivas.

Haces deporte, perteneces a un club de fútbol, alguna asociación de defensa de derechos civiles o simplemente matas el tiempo con tus amig@s charlando horas y horas.

Pero cuando regresas a casa, te sientes agotado, exhausto.

Y así no piensas.

No sientes.

La rutina al día siguiente te hastía.

Levantarte a la misma hora.

Trabajar, trabajar, trabajar.

Los compañeros te saludan.

Tú sonríes, pero en el fondo, estás triste.

No sabes qué vas a hacer.

En algún momento, cuando eras más joven, pensabas en cambiar el mundo.

Un buen trabajo. Viajar. Disfrutar con tus seres queridos.

Y ser feliz.

Tenías el guión perfecto.

Pero también la muerte aparece a tu alrededor.

Un amigo, tus padres, algún conocido...ya no está aquí.

Tu vida se presenta en blanco y negro.

Más negro que blanco.

Un día bueno...los siguientes malos.

Tu ánimo fluctúa como una veleta al viento.

Ya no te dominas.

Pierdes cada vez los estribos con mayor facilidad.

Y los años pasan.

El cambio no se produce.

Estás pensando en que algún día todo será mejor.

Pero eso no sucede.

Deseas cambiar el entorno.

Esa idea aparentemente altruista de una mejor vida para todos los que conviven contigo.

Este guión vital está profundamente grabado en la mayoría de los seres humanos.

Si pudieras darte cuenta de cómo se originó, sin enjuiciarlo, al menos tendrías la oportunidad de salirte del programa.

Al ver el hecho de la separación de tu estado original, sin emitir ninguna opinión, solo verlo, esa imagen te daría una pista de oro.

El apego a esta imagen-sensación es muy profunda.

Es lo que siempre “has pensado” que eres.

Pero puedes estar equivocado.

Esto es una verdad indirecta.

Tu nombre y tus cualidades son heredados del entorno.

Tu cuerpo es una residencia temporal.

Un alquiler con periodo de caducidad.

Al estar enfocado 24 horas al día en este recuerdo que otros te impusieron, no te diste cuenta del engaño.

Pero ahora estás a tiempo.

Ahora.

No mañana.

En este momento.

Si tienes el valor suficiente para abandonar todo el apego a esta inútil imagen que te tiraniza.

Sí, vives en una dictadura del pensamiento.



Alimentado por la memoria. Una memoria inútil que te boicotea constantemente.

Cuando tengas presente este ultimátum que te presento, entonces estarás preparado.

Preparado para dar el salto.

No hacia el precipicio, sino hacia Tí Mismo.

El miedo está permitido.

Luego te visitará el placer, haciéndote cosquillas en tu estómago.

Y después de eso...tú mismo lo descubrirás. Eso no es posible transmitirlo con palabras.

Sólo puedo decirte que tu locura se divorciará de tí.

Y una gran risa brotará en tu interior...no se sabe de dónde viene.

La llave nunca se ha perdido.



La puerta estuvo constantemente abierta.

Ahora te toca disfrutar de la libertad que nunca te abandonó.

La única elección real que tuviste siempre.