Facundo Cabral, el gran músico místico

septiembre 9, 2015 0 Por Yesod

Querido lector, he querido compartir contigo esta entrevista realizada a Facundo Cabral, realizada en la televisión de su Argentina natal, donde muestra el gran saber incorporado que este ser transmitió a través de su música. Es mi pequeño homenaje a un pequeño gran hombre, que superó los límites de la persona y afincó su territorio en la Conciencia Universal.



Biografía.

Rodolfo Enrique Cabral (La Plata, Buenos Aires, 22 de mayo de 19371 – Guatemala, 9 de julio de 2011), de nombres artísticos Indio Gasparino —en sus comienzos— y Facundo Cabral fue un cantautor, poeta, escritor y filósofo argentino, que combinó elementos literarios como la sátira, la ironía y el humor junto a fundamentos religiosos como la autorrealización; morales como el libre pensamiento y la tolerancia social; políticos como la transversalidad; y filosóficos como el hedonismo.

El artista, además de componer canciones, recitaba monólogos en conciertos y aprovechaba las instancias de entrevistas para reflexionar junto al entrevistador.

Cabral representó en sus obras el concepto de globalización cultural, definiéndose admirador de Jesús, Atahualpa Yupanqui, Krishnamurti, Borges, Whitman y Teresa de Calcuta —personas a las que citó constantemente en sus monólogos reflexivos—.

La Unesco lo declaró en el año 1996, “Mensajero mundial de la paz” y fue nominado al Nobel de la Paz en 2008.

Cabral fue asesinado en Guatemala en julio de 2011, por sicarios que lo confundieron con un empresario, vinculado al narcotráfico.

Un día antes de su nacimiento, su padre se fue del hogar. Su madre y sus otros siete hermanos vivían en casa del abuelo paterno de Facundo Cabral, quien expulsó al resto de la familia. Cabral afirmó varios años más tarde que su nacimiento se produciría en una calle de la ciudad de La Plata.

Sus primeros años los pasó en Berisso, localidad adyacente a La Plata. Posteriormente, la madre de Cabral y sus hijos emigraron hacia Tierra del Fuego, en el sur de Argentina.

A la edad de 9 años, escapó de su hogar y estuvo desaparecido cuatro meses. Su propósito inicial era llegar hasta Buenos Aires para conocer al entonces presidente argentino Juan Domingo Perón, ya que tenía la referencia de que el mandatario “les daba trabajo a los pobres”.

Después de una larga travesía, transportado por diferentes personas, al llegar a la ciudad capital, un vendedor de la “Feria Franca” le dio la dirección de la Casa Rosada; mas aquel señor le dijo enseguida: “Es muy difícil que te atienda, porque los presidentes suelen ser gente ocupada; pero yo leí en el diario que mañana 19 de noviembre va a ir a La Plata porque es el aniversario de la ciudad. Ándate ahí”. Así que se fue a La Plata, durmió al costado de la catedral, y al día siguiente Facundo Cabral, siendo apenas un niño, logró burlar el cerco policial alrededor del mandatario y su esposa, Eva Duarte.

Cuando un policía lo agarró para retirarlo, el presidente, que estaba saludando hacia ese lado, le dijo al policía: -“Déjelo venir”-, e hizo parar su auto descapotable que tenía un estribo al que Facundo se subió de inmediato y conversó con ambos. -¿Quería decirme algo?-, le habría preguntado el presidente. -Sí, ¿hay trabajo?-, respondió Facundo.

En un reportaje en los años 90, confesó que Eva Perón, en ese momento diría la primera “frase ética” que él escucharía en su vida, y que lo acompañaría por siempre: “Por fin, alguien que pide trabajo y no limosna”. Gracias a esta conversación, logró que su madre obtuviera empleo y el resto de la familia se trasladara a la ciudad de Tandil.

Facundo Cabral tuvo una infancia dura y desprotegida; se convirtió en un marginal al punto de ser encerrado en un reformatorio pues se había convertido en alcohólico desde los nueve años de edad. Escapa y luego cae preso a los 14 años por su carácter violento. En la cárcel, un sacerdote jesuita de nombre Simón le enseñó a leer y escribir, lo puso en contacto con la literatura universal y lo impulsó a realizar sus estudios de educación primaria y secundaria, los cuales llevó a cabo en tres años, en lugar de los doce que era el período normal en Argentina. Un año antes de cumplir su condena, Cabral escapó de la prisión, aunque recibió aún ayuda del sacerdote. Gracias a un vagabundo, Cabral conoce la religión, aunque declarándose librepensador, sin pertenecer a iglesia alguna. Poco después, se iniciaría como músico y cantante en el medio artístico.

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