El poder de la des-esperacion y de la des-ilusión.

diciembre 27, 2017 0 Por Yesod

La mayoría de las personas interesadas en la Liberación recolectan dudas sobre los modos de funcionamiento de un Ser liberado.

He podido constatar que el lenguaje del Advaita Tradicional choca con el modo de exposición de aquellos que hablamos de un despertar natural y espontáneo, desmitificando el sentido de propósito de las prácticas, rituales y puesta en escena de los estudiantes de la vía progresiva.

No soy yo quien esté en contra de tales métodos, técnicas y procedimientos que suelen prometer y reglar los pasos hacia el auto-descubrimiento.

Durante muchos años fui un atleta obsesivo de este aprendizaje y viví como un monje laico en medio de la sociedad, desempeñando las labores que mi condicionamiento social me demandaba.

Ligar el hecho de haber hollado este camino no justifica el posterior despertar que me sucedió. Como tampoco puedo colegir que el no haberlo experimentado hubiera desembocado en el mismo suceso de des-identificación personal.

Lidiar con estas prácticas, no deja de ser un método pensado sino para agotar la voluntad personalista, junto con todas las ilusiones y esperanzas del buscador espiritual.

En definitiva, quemar todo rastro de individualidad.

Cuando se llega a este punto, uno se da cuenta de que no sabe nada, y pensar en atribuir ciertas condiciones, factores y experiencias a un hecho ordinario como es el despertar natural, es crear falsas expectativas a quien te escucha, lee o se interesa por este evento.

Si bien es cierto que practicar ciertas técnicas progresivas induce un estado de calma, bienestar y cierta ecuanimidad, el estado natural, este Silencio, no está al alcance de nadie. Y cuando digo nadie, me refiero a que tiene una cualidad diferente.

No es autoimpuesto.

Te deja al margen de tus fantasías, imaginaciones y creencias sobre lo que son conceptos como la Paz, la Libertad y la Felicidad.

Esto no puede ser descrito.

Está ahí siempre disponible, por lo tanto, no lo llamaré “un estado”.

Se asemejaría más a “un ver”, que observa todo, al personaje que vive y se expresa en el mundo, y que te atrapa en su forma de mirar.

Un “espacio” que lo contiene todo y que se expresa sin palabras.

Es un salto.

Una interrupción.

El mecanismo de la mente de mono se ha roto.

El juguete deja de funcionar creando asociaciones de ideas neuróticas.

Dos vías que son una …

Por esto, reflexiono que existen dos vías para aquellos que están interesados en el autodescubrimiento de sí mismos.

  • La vía de la hormiga, donde se dan pautas, técnicas y procedimientos que progresivamente van minando las resistencias internas de la personalidad.
  • La vía del pájaro, que invoca zambullirse en la práctica directa del Ser y vivir-se desde esta mirada sin elección.

Las dos desembocan en la rendición.

Así que “tanto monta, monta tanto…”

La primera apela a la tradición y la experiencia de gurús, maestros y autoridades en materia espiritual.

La segunda invoca a tu poder interno, único gurú, que se manifiesta en la certeza, coraje y confianza de que Ello no está contaminado por la naturaleza del pensamiento dual y que exhorta al auto-reconocimiento de tu naturaleza esencial.

El primero prescribe ciertas reglas de conducta, cierta disposición de ánimo y restricciones en tus hábitos de vida.

La segunda se expresa como un mensaje sin propósito desde la libertad hacia la libertad, sin pasos intermedios y sin conexión con las acciones del buscador.

Las posibles trampas…

El peligro en las vías progresivas está en la trampa subyacente del llamado “inflado del ego espiritual”, pues puede robustecer el anclaje de nuevas creencias en el ámbito del estudiante.

El peligro en la vía directa es la falsa idea de que comprender la enseñanza es realmente la comprensión final. Confundir claridad mental con aquello que no es posible comprender.

Al final, el engaño para el ego de ambos está servido. Pues cuando el ego se debilita, cae en la trampa amorosa de Lo Que Es y no puede escapar.

O bien, podría expresarse como que cuando lo evidente es abrumador por sí mismo, aparece el Si Mismo.

En el primer caso puede ocurrir que el personaje con sus fantasías se desilusione, y que en la vía directa este mismo personaje entre en la desesperanza.

El ego se desploma y se aflojan los esfínteres …

El miedo puede volverse pánico cuando las ilusiones se desmoronan y cuando la esperanza de encontrar algo se destruye.

Así puede aparecer la Presencia, como luz después de la tormenta.

Dos grandes aliados pues, la des-ilusión y la des-esperanza, en muchos casos, síntomas del despertar previo.

Aunque también existen casos de Despertar Natural sin que haya existido estos precedentes, estas expectativas y estos estados de ánimos.

Y este es el que más me interesa… pero eso lo dejo para otra entrada.

 

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