Hacia un despertar espontáneo

octubre 9, 2015 2 Por Yesod

“Vaya por delante todos mis respetos y admiración por y para cualquier profesional de la sanación, física, psíquica o espiritual por la labor que desarrollan. El que les escribe simplemente expone los hechos de su sentir, de su diario vivir y de cómo “experimenta” las relaciones humanas.

Aquello que aquí escribo no va en contra de ninguna persona en particular, ni escuela, ni método, ya que el que escribe no tiene enemigos, no alimenta ni se vive como persona. Estos profesionales y sus enseñanzas hacen su labor, cohesionar e intentar unir las partes fragmentadas del psiquismo, consiguiendo sus propios resultados, que pueden servir de ayuda a aquellos que se viven inconscientemente y desean mejoras temporales y funcionales en su vida cotidiana.

Al no percibirse como persona, también observa como solo ruido mental cualquier ideología, filosofía o camino, por bella y romántica que sea, cualquier vía terapeútica que promete en el transcurso del tiempo la liberación del sufrimiento. Tampoco es un mensaje al uso, simplemente es un indicador de algo que es impersonal, no asumible por el individuo, pero no por ello inexplicable o imposible.

Asimismo, este mensaje no tiene opuestos, no busca la polémica, ni las discusiones intelectuales, ni las opiniones personales, sino que es expuesto para ser simplemente escuchado, sin intención de nada más.

Si tiene eco en tí aún tienes la posibilidad de integrarlo. Si no tiene eco en tí, simplemente, no sigas leyendo y tíralo a la papelera de reciclaje. No estás obligado a nada. La Conciencia Que Somos, permite todo este juego. Es Tu Juego. Tú Decides cómo Vivirlo.”



Mi invitación…

Así que adelante…

La mayoría de los “buscadores espirituales” no creen en el despertar espontáneo. Muchos estudiantes de las vías del crecimiento interior no apoyan el mensaje advaita. Ellos piensan que existen una serie de causas y efectos en sus vidas, presentes y/o anteriores, que les impiden completar su camino. Un concepto denominado Karma que es una obstrucción a su propia felicidad. Si les favorece entonces inventan otro concepto al que llaman Dharma.

Practican, practican y practican. Meditan, meditan y meditan. Rezan, rezan y rezan. Mantralizan, mantralizan y mantralizan. Hacen catarsis. Purificaciones con el fuego, con el agua, con el aire. Visualizan a Maestros de su linaje. Repiten consignas edificadas por el denominado Pensamiento Positivo. Reiki, PNL, Meditación Trascendental, Cristales de cuarzo…en fin, todo el universo de recetas que dispone el camino espiritual.

Pero no mejoran. No se mueven un ápice de donde estaban.

Se convierten en vegetarianos. Ya no fuman ni beben alcohol.Purifican su organismo. El sexo es como secundario. Pero en realidad, lo tienen todo el día en su cabeza. Pues lo convierten en un problema. Quieren suprimirlo… y más fuerte les viene la ola.

Organizan eventos espirituales para hacer cadenas de sanación…pero nada sucede. Sí, se sienten mejor físicamente. Alguna mejora adaptativa en su entorno. Quizás algo más positivos. Quizás menos estresados. O simplemente un poco más calmados. Pero la espina sigue dentro. Tus impulsos primarios no te abandonan.

Tu imagen ahora adopta una pose especial. Te sientes diferente. En el fondo piensas que mejor que el resto. Especial…eso es…especial. Algunos incluso por encima del rebaño. Pero sabes que en el fondo, es irreal. Una quimera. Un sueño de grandeza. Quieres ser un gurú. Pero sabes que esto es imposible. No puedes falsear la realidad. Simplemente puedes imitar. Repetir. Quizás adornar un poco el mensaje. O simplemente parafrasear algún libro o frase de otro Ser que consideras realizado. Pero tu canción no es fresca. No aporta tu propia belleza. Es el perfume gastado de algún comerciante que crea esencias de imitación de grandes marcas. Pero lo compras. Te lo pones adorno.

Y caminas mostrando tus plumas. Otros huelen tu perfume y preguntan dónde lo has comprado. Están tan engañados como tú.

Pero claro, no puedes reconocerlo en público. Has invertido tanta energía y tanto tiempo en construir este edificio conceptual, que sincerarte te supondría sentirte totalmente humillado, vacío, sin significado.

Volverías a la vida mundana, pero con el sabor del fracaso. Abandonar toda tu ideología te supondría el colapso de tu mente, de tu propia vida. La Apocalipsis de San Juan. La entrada obligatoria al infierno de la muerte y el dolor. La vuelta a una normalidad diaria, anodina, sin significado. Quizás tienes incluso miedo a la locura, a la falta de recursos financieros, a volverte un hombre mediocre, sin esperanzas, sin futuro. Convertirte en un individuo amargado, triste y solitario.

Esto no es una excusa para que te vuelvas un marginal. Ni te sumergas en el mundo como un alocado. Es una invitación a la cordura.

Un largo camino…

Alguna vez has pensado en dejarlo todo. Es tan agotador ¡¡ Y hay que actuar delante de los demás. Tu círculo familiar se resiente de tu abandono, de tu indiferencia espiritual. Has olvidado el corazón del hombre. Si algo te molesta, miras para otro lado. Tu propio hermano de la senda está sufriendo. Pero tú le niegas el pan. Hay que ayudar a otros. A lo lejano. Hacer grandes obras. Construir grandes proyectos. Esparcir la semilla de tu enseñanza.

Ahora yo te digo, que empieces a barrer y ordenar tu propia casa. Que te mires en el espejo. Que veas tu deforme rostro.

Y eso puede no gustarte. Pero la herida tiene que mostrarse. Si quieres sanarte.

Yo no soy médico. Pero sé que todo tumor tiene que ser extirpado. Si no te matará. Y aquí no existen paliativos. Yo voy a la raíz. Porque el árbol está podrido. No se trata de podar una rama…y otra…y otra. No, se trata de arrancarlo de cuajo.

Para eso tienes todo un carrusel de arquetipos de la Conciencia que te entretendrán. Y seguramente…te decepcionarán.

No puedes eliminar uno a uno todos tus problemas. Estarías toda la vida…y no lograrías avanzar ni un paso.

Una cualidad diferente…

Aunque no se trata de avanzar.

Se trata de saltar.

Sí, sin niveles, sin esfuerzo y sin la interferencia de tu voluntad. Ya ves lo que ha hecho tu voluntad contigo. Volverte mecánico. Un ser embotado.

Si quieres eliminar tu problema, tienes que comprender el origen de todos los problemas. Y eso es verdadera comprensión. Sin tu intervención.

Cuando eras un niño no tenías siquiera el concepto de problema. Es algo energético. Un bloqueo, una contracción. Una aparente separación. Algunos lo denominan autoconciencia. Pero esta conciencia con sus contenidos te está matando. Aunque algunos todavía no se dan cuenta. Quieren una parte de ese contenido. Pero no el otro. No conocen la naturaleza de esta conciencia. Ella se mantiene en los opuestos. No puedes eliminar un opuesto. El otro está contenido en él.

Se trata de ver las fisuras de esta Maya. Las tiene. La irrealidad no se mantiene eternamente por sí misma. Aparece y desaparece. Volver a esta Conciencia Niño…pero con la Sabiduría de lo Eterno. Un Sabio-Niño. Cuando tú eras así, todo el mundo cuidaba de tí. No te planteabas tu supervivencia. Aparecieron los arquetipos maternos. Y te protegieron. Ahora te sientes desvalido. Pero el Universo, que no tiene límites, se encarga del Niño-Sabio. Aunque no lo sepas ahora. Sucede así.

Tú puedes escaparte por una de sus rendijas. No digas que la Matrix es poderosa. Ella sólo tiene el poder que tú le otorgas. Se alimenta de tu deseo de permanecer.

Uno debe ser osado. Científico y poeta. Aventurero y filósofo. Todo cabe en esta investigación.

La promesa del despertar…

Y tan sólo debes hacer una cosa: alimentar esta convicción y coraje. Volarás. Saldrá disparado…y caerás en los brazos de Amor del Universo.

Entonces conocerás el Amor Sin Objeto. No el amor de las películas románticas. Ni el de una pareja. O el que sientes delante de un objeto de la Conciencia. No.

Y ya no te sentirás nunca desvalid@.

Él cuidará de tí.

Como hizo conmigo.

Yo nunca hago promesas…pero la promesa que me hizo mi gurú…sí se hizo Realidad…Eterna Realidad.

Y por esto, y solo por esto, te lo expongo.

José María Martínez Gaspar.

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